Adeste, fideles fue compuesto en 1743
Brincan y bailan…, el villancico que nació en Burgos como alternativa a 'Los peces en el río'
Este villancico se ubica en la provincia de Burgos, aunque también conocemos referencias de su posible origen cántabro. Y de las muchas variantes en circulación, creemos que esta que ofrecemos es la más completa. En realidad se trata de otra versión del conocido villancico «Los peces en el río».
los peces en el río, brincan y bailan
de ver a Dios nacido.
Brincan y bailan
los peces en el agua, brincan y bailan
de ver nacida el alba.
En el portal de Belén nació un clavel encarnado, que por redimir al mundo se ha vuelto lirio morado.
Brincan y bailan
los peces en el río, brincan y bailan
de ver a Dios nacido.
Brincan y bailan
los peces en el agua,
brincan y bailan
de ver nacida el alba.
Los pastores de Belén llevan muchísima leña para calentar al Niño
que nació en Nochebuena.
Brincan y bailan los peces en el río, brincan y bailan
de ver a Dios nacido.
Brincan y bailan
los peces en el agua, brincan y bailan
de ver nacida el alba.
La Virgen lava pañales y los tiende en el romero.
Los pajarillos cantaban y el agua se iba riendo.
Brincan y bailan los peces en el rio, brincan y bailan
de ver a Dios nacido.
Brincan y bailan
los peces en el agua, brincan y bailan
de ver nacida el alba.
El villancico se compone de cuatro estrofas de versos octosílabos con rima asonante en los pares; se trata, pues, de cuartetas asonantadas, tan frecuentes en cánticos populares. Y cada una de estas estrofas da paso a un estribillo de ocho versos, pentasílabos los impares y heptasílabos los pares, conformando dos cuartetas con diferentes rimas.
Empecemos, pues, por el estribillo. De entrada, puede apreciarse la diferencia con el de «Los peces en el río»: «Pero mira cómo beben / los peces en el río, / pero mira cómo beben / por ver al Dios nacido. / Beben y beben / y vuelven a beber / los peces en el río / por ver a Dios nacer».
En esta ocasión, «los peces en el río» «brincan y bailan» (en lugar de «beben y beben»), porque Dios ha nacido ya (el participio «nacido» tiene valor perfectivo), coincidiendo con el alba, también «nacida». Y el estribillo puede dividirse en dos partes: en la primera cuarteta, los versos impares riman en asonante /á-a/, ya que se repiten («bailan»), mientras que los versos pares riman en asonante /í-o/ («río/nacido»). En la segunda cuarteta, todos los versos riman en asonante /á-a/, con lo que la perceptibilidad acústica es máxima. Y la estructura paralelística es absoluta, ya que el verso «brincan y cantan» se repite, pues, cuatro veces; «el río» se cambia por «el agua»·; y «Dios nacido» por «nacida el alba» (en este segundo caso es la rima la que justifica el ligero hipérbaton).
Estrofa 1
Es la que el compositor puertorriqueño Amaury Veray Torregresa toma de nuestro folclore para incorporarla al célebre «villancico yaucano», estrenado el 24 de diciembre de 1951 en la Misa del Gallo, en la Iglesia Santísimo Rosario del pueblo de cafetero de Yauco. La enorme popularidad de este otro villancico, que ha traspasado fronteras, hace necesaria su referencia aquí.
Se trata de una cuarteta asonantada con rima asonante /á-a/ en los veros los pares («llámas/álmas»), mientras que los impares quedan libres. La luz divina que despide el portal de Belén en el que nace el Redentor se expresa metafóricamente con las palabras «fuego/llamas», además de sugerir el «calor humano» que invita a la fraternidad universal.
Estrofa 2
Nueva cuarteta asonantada en la que los versos pares riman en /á-o/ («encarnádo/morádo») y los impares son versos sueltos. La base alegórica de esta estrofa se centra en la contraposición entre «clavel encarnado», en alusión a la alegría del nacimiento, y «lirio morado», en alusión ahora a la Pasión con la que Jesús redime al género humano; por lo tanto, el fundamento metafórico lo aporta la simbología de los colores de las flores. (Ya Góngora, por ejemplo, iniciaba su poema «En el nacimiento del Salvador» con estos dos versos: «Caído se la ha un clavel / hoy a la Aurora del seno»). Y en esta estrofa se ha cambiado el presente de indicativo por pasado, jugando con la mayor o menos lejanía temporal que introducen el pretérito perfecto simple («nació») y el pretérito perfecto («se ha vuelto»).
Estrofa 3
Esta cuarteta asonantada presenta la rima /é-a/ en los versos pares («léña/Nochebuéna») y los impares quedan libres. El que los pastores acarreen leña para calentar al Niño podría asociarse con «fuego/llamas» de la primera estrofa, ya que no es frecuente en villancicos este presente de los pastores (por lo general son referencias a las pajas del pesebre y a la mula y al buey del establo los elementos que entibian el ambiente). Y hay aquí, de nuevo un uso relevante de los tiempos verbales: «los pastores llevan» (presente de indicativo) y «el Niño Nació» (pretérito perfecto simple). Esta combinación aspectual tiene gran relevancia expresiva, en especial porque el villancico está pensado para ser cantado con coros y voz solista.
Estrofa 4
Otra cuarteta asonantada con rima /é-o/ en los pares y los impares libres («roméro/riéndo»). Y de nuevo esas transiciones temporales que tiene su origen en nuestro romancero: «la Virgen lava», mientras que «el agua se iba riendo» (presente de indicativo/pretérito imperfecto formando una perífrasis verbal durativa: «ir+gerundio» en construcción pronominal). La eficacia expresiva que así se obtiene es absoluta y, además, pone de manifiesto el elemento descriptivo de la estrofa, por encima del meramente narrativo. Esta misma estrofa aparece en «Los peces en el río» con alguna modificación que en nada afecta al ritmo: «La Virgen lava pañales y los tiende en el romero. / Los pajarillos cantando / y el romero floreciendo». Por otra parte, de entre las hierbas del campo, nacidas y no sembradas, el romero, si viene envuelto en una aureola de simbolismo, es precisamente por la creencia popular de que fue en sus tallos donde la Virgen tendió la ropa del Niño.