David Vidal (al frente, con el incensario) se marchó de casa a los 17 años, hasta que la comunidad Shejiná le ayudó a recomenzar
De la cocaína y vivir en la calle a encontrar la fe: la segunda vida de David gracias a un sacerdote de Murcia
Tras marcharse de casa a los 17 años y convertirse en padre durante ese tiempo, este joven catalán encontró en la comunidad Shejiná –fundada por el sacerdote Pedro Najas– la oportunidad de empezar de nuevo
«Por mucho que yo haya caído, siempre me he levantado. Gracias al Señor, gracias a los hermanos, gracias a Pedro, a los voluntarios. Siempre tienes alguien para apoyarte y levantarte». Hasta poder pronunciar estas palabras, David Vidal, joven barcelonés de 21 años, había atravesado un camino lleno de curvas.
Su adolescencia estuvo marcada por las drogas, los robos a familiares y amigos, y tres años en la calle tras marcharse de casa con 17. «Viví mucho, tuve un hijo en ese tiempo y dejé de tener relación con mi familia», ha reconocido en una entrevista en Cope.
La reconciliación llegó en agosto del pasado año, cuando su madre logró contactarle a través de la Iglesia. «Fue gracias al Espíritu Santo, gracias a la Iglesia, le llegó el número de Pedro [Najas]. Yo hablé con él, me dijeron que me podían ayudar y puse todo lo que pude para entrar a este hogar que es Shejiná», explica.
La casa que vive de la providencia
Shejiná, que en hebreo significa 'presencia de Dios', es una asociación sin ánimo de lucro nacida en Murcia para dar respuesta a jóvenes atrapados en la depresión, las adicciones, la ansiedad y los conflictos familiares. Hoy acoge a 13 chicos en instalaciones de Cáritas, aunque ya son más de 200 los que han pasado por sus puertas.
«Somos una casa donde vivimos de la providencia. La sociedad murciana nos ayuda muchísimo. Tenemos grandes colaboradores como la UCAM, 'Jesús Abandonado' o Cáritas, pero sobre todo vivimos de la oración y del voluntariado», explicaba el sacerdote Pedro Najas, fundador de la asociación.
El infierno existe, pero Dios manda ángeles y eso es lo que importaSacerdote y fundador de Shejiná
El día a día de esta comunidad combina oración, trabajo, terapias y acompañamiento psicológico y espiritual. «Un día en la casa es milagro tras milagro. Jesucristo está en medio siempre, siempre, siempre, porque realmente Él es el que resucita al que está muerto», asegura Najas.
«Déjate de tonterías»
Para David, cumplir un año en la comunidad significa algo más que superar una adicción. «Esta casa está siendo mi salvación. He podido contarle a mi familia toda la verdad, decir libremente todo lo que yo había hecho mal… Y poco a poco, con obediencia, con escuchar… Él lo único que quiere es tu salvación», asegura el joven catalán.
Algunos jóvenes de Shejiná junto a Pedro Najas (el tercero por la izquierda)
Pero, otra vez, no faltaron baches en el camino: «Desde que estoy allí el comienzo siempre ha sido difícil, porque no es un proceso fácil, pero poco a poco el Señor te va dando milagros, te va dando regalos», confiesa.
Con un hijo pequeño y un pasado marcado por las adicciones y la calle, David no se deja llevar por grandes planes ni expectativas imposibles. «Si me pongo yo a pensarlo, va a salir mal. Lo que busco para mi futuro es una estabilidad para poder ser feliz yo, poder hacer feliz a mi hijo. Eso es lo que más anhelo dentro de mí», reconoce con la sencillez de quien ha aprendido a valorar cada paso.
Y su mensaje para quienes hoy se encuentran en la situación que él vivió no deja lugar a dudas: «Le diría que se dejase las tonterías, porque todo lo que va a vivir luego es muchísimo peor… Le diría: échale huevos y sal de todo esto de una vez por todas».
Un camino siempre en comunidad
El sacerdote murciano que acompaña este proceso reconoce que el proyecto nació de una experiencia personal en América, donde conoció comunidades que ayudaban a jóvenes. «Allí acompañaba a un sacerdote que acogía a chavales desde la fe, ayudándoles a salir de la calle y de las adicciones. Eso me transformó», recuerda.
Najas declara al final de la entrevista que «el infierno existe, pero Dios manda ángeles y eso es lo que importa. La Virgen María dijo sí. Y con ese sí basta. El demonio va a intentar confundirte, pero la Iglesia tiene una palabra y es: sal, ponte en camino. Y ese camino siempre es en comunidad».
Desde sus inicios, Shejiná se ha encomendado a la Virgen de Fátima, «patrona y primera benefactora» de la asociación, indica la página web, como guía en una labor que, más allá de la asistencia material, busca ofrecer a los jóvenes la posibilidad de recuperar la fe, la familia y la esperanza.