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Una votación del camino sinodal alemán en EssenEvelin Sowa

Encrucijada en Alemania: los obispos aprueban los estatutos del nuevo órgano de cogobierno con laicos

La Asamblea Plenaria de Würzburg marca un punto de inflexión con la elección de un «constructor de puentes» para suceder a monseñor Bätzing, mientras el texto que regirá el futuro del Camino Sinodal aguarda la ratificación definitiva del Vaticano

La Conferencia Episcopal Alemana (DBK) aprobó este martes, 24 de febrero, durante su asamblea plenaria de primavera en Würzburg, que se celebra estos días, los estatutos de un nuevo organismo llamado Conferencia Sinodal.

Este órgano —que ya había recibido en noviembre de 2025 el apoyo de los laicos del Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK)— pretende continuar el llamado Camino Sinodal, creando un espacio donde obispos y laicos puedan debatir y tomar decisiones juntos sobre cuestiones para la Iglesia en Alemania. Tras la votación, el texto se envió al Vaticano para su aprobación formal, un paso clave porque Roma ha expresado en varias ocasiones su preocupación por la posibilidad de que este organismo reduzca la autoridad que corresponde a los obispos.

La adopción de este marco normativo se produce en un clima de división interna, dado que algunos prelados se han mostrado reticentes al proyecto en los últimos años e incluso han llegado a retirarse del mismo, como el cardenal Rainer Maria Woelki, quien afirmó en enero que «para mí, este proceso está concluido». Para el cardenal, es inaceptable incorporar estructuras en las que las mayorías numéricas sustituyan la responsabilidad apostólica del pastor. «Prometí proteger la fe de la Iglesia y seguir el camino de mi diócesis en unidad con el Papa. Quiero seguir haciéndolo en el futuro», aseveró.

Un mediador entre «reformistas y conservadores»

De forma paralela, la DBK ha elegido también este martes a monseñor Heiner Wilmer, obispo de Hildesheim, como su nuevo presidente para los próximos seis años. Wilmer, religioso de la Orden de los Sacerdotes del Sagrado Corazón y antiguo profesor en el Bronx, sucede en el cargo a monseñor Georg Bätzing, quien decidió no presentarse a la reelección tras un mandato marcado por las tensiones con la Santa Sede debido a las propuestas heterodoxas emanadas del Sínodo alemán.

Considerado un «constructor de puentes entre reformistas y conservadores», tal y como lo define el portal de la Iglesia católica en Alemania, katholisch.de, el nuevo presidente goza de estrechos contactos en el Vaticano. Sobre sus hombros recae ahora la difícil tarea de reparar los lazos con Roma y el resto de la Iglesia universal, que se vieron afectados por las derivas del proceso sinodal alemán durante la etapa anterior. Su liderazgo será clave para gestionar la respuesta de la Curia ante los nuevos estatutos recién remitidos y buscar una armonía entre las demandas locales y la unidad eclesial.