León XIV saludando a los fieles en una audiencia general
Un «León» con piel de cordero: las cinco claves para entender al 267º sucesor de Pedro un año después
Un Papa que busca unificar lo disperso, educar los afectos y devolver a la Iglesia su identidad a través del silencio y la adoración: es el rugido de un león que, sin embargo, prefiere hablar de paz
Se cumple el primer año de la elección de León XIV, un Pontífice que a sus 70 años ha irrumpido en la escena mundial con una mezcla de juventud acumulada y una profundidad que muchos comparan con la de sus predecesores Juan Pablo II y, especialmente, Benedicto XVI, a quien además cita con mucha frecuencia en sus intervenciones y discursos. Para el lector que no ha seguido día a día sus homilías o agenda, pero siente curiosidad por conocer en profundidad este «León» que ya empieza a lanzar sus primeros «rugidos» de fe, desgranamos el perfil de su joven pontificado en cinco conceptos fundamentales.
1. Un estilo de vida y gobierno elegantemente sencillo
León XIV fue definido por monseñor Alberto José González Chaves como un hombre de una «elegante sencillez». Esta no es una cuestión estética, sino ética y lingüística. Como explica su raíz latina eligere (elegir), el Papa es elegante porque sabe elegir lo que es verdadero, bueno y bello, descartando lo superficial o vanidoso. Su sencillez proviene de la unidad (singelus): es un hombre de una sola idea central, Dios, frente a la «multiplicación de entes» y complicaciones del mundo moderno.
2. «In Illo Uno Unum»: el fin de las 'guerras' internas
Bajo el lema de San Agustín, In Illo Uno Unum («En aquel que es Uno, somos uno»), el Papa ha marcado como prioridad la unidad de la Iglesia. Tras años en los que se han percibido 'guerras' litúrgicas, morales y doctrinales, León XIV propone y no deja de insistir en la Eucaristía, la oración y la adoración silenciosa como la única medicina para restaurar las heridas de los cismas internos. Para él, la paz no se impone ni se negocia: se alcanza de rodillas ante el Sagrario.
3. La escuela de los afectos contra el narcisismo
Al «volver al corazón» (redire cor), el creyente abandona el individualismo para reencontrarse con Cristo, el único punto de unión real. En un contexto social marcado por el narcisismo y el 'yo, mi, me, conmigo', el Papa invita a educar el corazón para evitar la inmadurez y las máscaras de las redes sociales. Propone una vuelta a la interioridad para sanar las heridas de la sociedad y aprender a amar con libertad.
4. El León de Judá y el Cordero
El nombre elegido, León XIV, no es casual. Evoca al León de la tribu de Judá, una figura bíblica que representa la victoria de Cristo. El Papa busca encarnar esa dualidad: ser un león valiente para defender la fe y dar 'dentelladas' cuando sea necesario, pero al mismo tiempo ser un manso cordero en el trato personal y la caridad. Se le ha descrito innumerables veces como un hombre afable, atento y discreto, pero profundamente cercano, proyectando además una imagen de firmeza y distinción.
5. El primado de María
Si algo ha definido sus apariciones públicas es su negativa a ser el centro de atención, aunque sin ningún gesto ostentoso. Se hizo rápidamente célebre su reacción cuando la multitud gritó «¡Viva el Papa!» en su primera salida, pocos días después de ser elegido, al santuario de la Madre del Buen Consejo de Genazzano: él respondió invariablemente con un «¡Viva María!». Desde su primer Ave María en el balcón tras ser elegido –y el Regina Caeli cantado en latín en su primer domingo como Papa– ha dejado claro que su misión es reunir a una Iglesia dividida en torno a la figura de la Virgen, a quien considera la «Madre de la unidad».