Santa Brígida de Suecia
La fuerza de santa Brígida de Suecia: mística, madre de ocho hijos y del alma de Europa
Uno de los episodios más significativos de su vida ocurrió en la basílica de San Pablo Extramuros. Allí, ante un crucifijo que aún se puede visitar, se produjo un hecho milagroso: la imagen de Cristo giró su rostro hacia ella para animarla en la fundación de su orden religiosa, la Orden del Salvador
Cada 23 de julio, la Iglesia conmemora la festividad de santa Brígida de Suecia, una figura cuya vida fue definida por el Papa Pablo VI como un «puente de unión» entre Roma y las Iglesias del Norte de Europa. Su nombre, de origen celta, significa «fuerza», una cualidad que marcó su trayectoria como consejera de soberanos y mística en un período convulso para la Cristiandad.
Nacida en 1303 en el seno de la nobleza sueca y vinculada a la sangre real de los Folkungar, Brígida no comenzó su camino en los altares desde el monacato. A los 13 años contrajo matrimonio con Ulf Gudmarsson, a quien amó profundamente —sicut cor meum, «como a su propio corazón»— y con quien tuvo ocho hijos, entre ellos la futura santa Catalina de Suecia.
De la corte a la Ciudad Eterna
Tras quedar viuda a los 40 años, su vida dio un giro radical. Tras pasar por la abadía de Ulvastra, peregrinó a Roma con motivo del Año Jubilar de 1350. En la Ciudad Eterna, en medio de los estragos de la Peste Negra, Brígida se volcó en el cuidado de los enfermos y en una intensa vida de oración que daría lugar a sus famosas Revelaciones, dictadas en ocho tomos.
Gran parte de estos diálogos místicos nacieron de sus largas horas de meditación frente al crucifijo de la basílica de San Lorenzo in Damaso. Su devoción por la Pasión se remontaba a su infancia; a los diez años, tras escuchar un sermón, soñó con el Señor clavado en la cruz. Al preguntarle quién le había hecho tal daño, Cristo respondió: «Los que me desprecian y se burlan de mi amor».
Crucifijo de la basílica de San Lorenzo in Damaso, donde Santa Brígida pasaba largos ratos de oración
El milagro de San Pablo Extramuros
Uno de los episodios más significativos de su vida ocurrió en la basílica de San Pablo Extramuros. Allí, ante un crucifijo que aún se puede visitar, se produjo un hecho milagroso: la imagen de Cristo giró su rostro hacia ella para animarla en la fundación de su orden religiosa, la Orden del Salvador.
Fue en ese mismo lugar donde recibió las conocidas 15 oraciones de Nuestro Señor, las cuales ayudan a revivir su pasión y muerte en la cruz. Como recuerda una inscripción en latín en la capilla del Santísimo Sacramento de dicha basílica: «Brígida recibió las palabras de Dios con el oído y aceptó la palabra de Dios en su corazón».
Europa tiene en santa Brígida una de sus grandes maestras espirituales. Junto a santa Catalina de Siena y santa Edith Stein, esta santa sueca recuerda que el progreso auténtico no nace del rechazo de las propias raíces, sino de la fe cristiana que construyó la identidad y la grandeza del continente.