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Una de las macrobodas que se celebró en San Sebastián de los Reyes

«A la gente le falta el matrimonio»: San Sebastián de los Reyes se prepara para su tercera macroboda

Diez parejas contraerán matrimonio el próximo 29 de agosto en una iniciativa pastoral que reivindica la belleza del sacramento frente a las uniones de hecho

En un contexto social marcado por el descenso de los matrimonios canónicos, la parroquia de San Sebastián Mártir, en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes, se prepara para acoger un año más un evento que desafía las corrientes de la secularización. El próximo sábado 29 de agosto a las 19:30 horas, diez parejas recibirán de forma conjunta el sacramento del matrimonio en lo que ya se conoce como la «Macroboda 3.0». Una iniciativa consolidada por el párroco Javier Sánchez-Cervera, quien también coordina una de las plataformas de oración de mayor éxito, 10 Minutos con Jesús, y que responde a una realidad pastoral tan acuciante como invisible: «A la gente le falta el matrimonio».

El anhelo de Dios que se siente en los hogares

Frente a quienes reducen la convivencia o las uniones civiles a una mera decisión práctica, la experiencia de esta parroquia madrileña demuestra la persistencia de un profundo anhelo de Dios en el seno de los hogares. Según explica Sánchez-Cervera, muchas de estas parejas se acercan al templo con una fe viva pero herida: «les duele» no poder recibir la absolución en el sacramento de la confesión ni comulgar en la Santa Misa.

Este sufrimiento espiritual, lejos de traducirse en abandono o indiferencia, se convierte en el verdadero «motor» para buscar el sacramento. Son personas que, en palabras del propio párroco, «querían siempre hacerlo mejor» y que, en última instancia, «no se acostumbran a vivir sin estar casados».

Lejos de tratarse de una ceremonia masiva y desprovista de solemnidad, la macroboda constituye la culminación de un itinerario espiritual sumamente riguroso. Las diez parejas que darán el «sí, quiero» este año cumplen con exigentes requisitos de acceso: se requiere un mínimo de cinco años de convivencia previa o de matrimonio civil, tratándose de hogares plenamente afianzados donde casi todos tienen hijos en común.

El éxito de este formato radica en un esmerado acompañamiento pastoral por parte del sacerdote y de parejas tutoras. De hecho, la belleza de este proyecto se retroalimenta de su propia historia: antiguos contrayentes de las primeras macrobodas ejercen hoy de tutores para los nuevos novios.

La jornada del 29 de agosto reflejará este fuerte vínculo comunitario: a las 9:00 horas se celebrará una Misa de renovación de promesas para las parejas casadas en las ediciones anteriores. Posteriormente, tras compartir un desayuno, los matrimonios veteranos se unirán de forma voluntaria para ayudar a preparar el templo de cara a la gran ceremonia vespertina.

Llamado a la creatividad

La consolidación de este evento, celebrado en plenas fiestas patronales y apoyado de forma generosa por colaboradores del pueblo (maquillaje, flores, peluquería, coro y fotografía), lleva a Sánchez-Cervera a reflexionar sobre los métodos de evangelización actuales. «Siendo un poco creativos, sin necesidad de hacer grandes cosas pero abriendo los ojos a lo que hay, se pueden encontrar nichos pastorales». A su juicio, este modelo de acogida podría extenderse a otras realidades complejas de la sociedad actual, como el preocupante fenómeno de los niños que crecen sin recibir el bautismo.

No obstante, el presbítero lamenta que iniciativas similares no encuentren aún suficiente resonancia o réplica en otras parroquias españolas, máxime cuando se trata de «auténticos procesos de conversión». Mientras tanto, la archidiócesis contempla con esperanza este acontecimiento, que podrá ser seguido en directo a través del canal de YouTube de la parroquia.