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En los milagros eucarísticos se analiza la presencia de tejidos y sangre humana, como el de Lanciano o el de Buenos Aires

Una parroquia de Guatemala informa de un posible milagro eucarístico tras un intento de profanación

Una Hostia consagrada que iba a ser arrojada al suelo permanece sin disolverse en un vaso de agua y presenta manchas rojizas que podrían ser sangre

La Parroquia El Niño Dios de Cuilapa, perteneciente a la Diócesis de Santa Rosa de Lima en Guatemala, ha emitido un comunicado oficial en el que detalla los hechos en torno a una posible manifestación eucarística detectada tras evitarse la profanación de una Hostia consagrada.

El suceso se originó el pasado jueves 30 de julio. En el marco de la Semana Eucarística Misionera celebrada en la Parroquia El Niño Dios, un sacerdote colaborador ofició la Santa Misa en las instalaciones de un colegio privado local, siguiendo las indicaciones del párroco.

Durante el rito de la Comunión, un adolescente estudiante del centro escolar hizo la fila correspondiente y recibió la Sagrada Forma. Al regresar a su lugar, el sacerdote se percató de que el joven se estaba sacando la Hostia de la boca e intervino rápidamente, pudiendo impedir que la tirara al suelo.

El hallazgo de manchas rojizas

Siguiendo las normas establecidas por la Iglesia para actuar en estos casos, el sacerdote depositó la Hostia consagrada en un vaso de cristal con agua y la colocó en la capilla de la casa parroquial.

La sorpresa se produjo el jueves siguiente, durante las tareas de limpieza de la capilla. Un colaborador parroquial descubrió que la Hostia no se había disuelto en el agua y que, además, presentaba unas manchas rojas que podrían ser sangre. De inmediato, el colaborador dio aviso a un diácono y a un sacerdote de la parroquia, quienes acudieron al lugar y comprobaron la presencia de estas manchas rojizas.

Tras el hallazgo, el párroco de la comunidad tomó declaración formal al colaborador de la capilla para registrar su testimonio directo. En las jornadas posteriores, la Hostia fue examinada de forma presencial por un diácono, un sacerdote y tres laicos de la parroquia.

Finalmente, el 15 de agosto, el párroco se trasladó para mostrar las fotografías de estos hechos al Señor Obispo de la Diócesis de Santa Rosa de Lima, quedando el caso bajo el conocimiento de la autoridad diocesana.