León XIV saluda a fieles en Castelgandolfo
La llamada del Papa a la pausa contemplativa a través de la sugerente metáfora de poner la rutina en «modalidad silenciosa»
«Hagamos algunos minutos de pausa del ajetreo de las actividades cotidianas para gustar la gran armonía de la que formamos parte», exhortó el Papa
coincidiendo con la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el Papa León XIV ha presidido la Santa Misa por la Custodia de la Creación en los Jardines Pontificios de Castel Gandolfo. En el bucólico entorno del Jardín de la Madonnina del Borgo Laudato si’, el Pontífice ha convocado a toda la Iglesia a inaugurar el «Tiempo de la creación», un periodo de cinco semanas consagrado a la oración y el compromiso por la «casa común».
En su homilía, el Santo Padre ha recordado la necesidad imperiosa de frenar el ritmo frenético de la vida contemporánea para recuperar la capacidad contemplativa. «Hagamos algunos minutos de pausa del ajetreo de las actividades cotidianas para gustar la gran armonía de la que formamos parte», exhortó el Papa, proponiendo un gesto tan gráfico como contemporáneo: «Pongamos en 'modalidad silenciosa' todos los ruidos de las tareas humanas para escuchar la voz melodiosa de la creación».
La belleza creada como camino hacia Dios
Apoyándose en la riqueza de las Sagradas Escrituras, León XIV glosó las lecturas de la liturgia para recordar que la naturaleza no es un fin en sí misma, sino un reflejo del Creador. Citando el libro de la Sabiduría, previno contra la superficialidad de «detenerse en la contemplación del fuego, del viento, del agua impetuosa o de las estrellas del cielo sin elevarse al Creador de tantas maravillas».
Asimismo, evocando el Salmo 18, el Santo Padre invitó a «alzar la mirada para contemplar los cielos que narran la gloria de Dios», asegurando que toda la creación «nos habla de la grandeza del Creador, siempre y cuando la mirada y el corazón se abran a tan grande misterio». Concluyó este bloque con una alusión al Evangelio de san Mateo, señalando que la belleza de los lirios del campo y las aves del cielo son la prueba fehaciente de la divina providencia hacia los seres humanos, los hijos más amados de Dios.
De las espadas a los arados: una llamada a la acción
Para el Santo Padre, este ejercicio de contemplación no se reduce a una mera estética espiritual, sino que constituye el «primer paso hacia una auténtica conversión ecológica». Esta conversión, según explicó, debe manifestarse de forma práctica en la relación que mantenemos con el mundo circundante y con nuestros semejantes.
Haciendo eco de la llamada del adagio profético de Isaías de «con sus espadas forjarán arados», León XIV instó a «transformar la herida en vida». En un tono de esperanza pero con firmeza, recalcó que «no es aún demasiado tarde». El Papa insistió en que los recursos empleados para la destrucción deben ser «redirigidos hacia la vida: al cuidado de los pobres, al sustento alimentario de los hambrientos y al cuidado de la creación».
El Tiempo de la Creación, que ha comenzado hoy, se prolongará hasta el próximo 4 de octubre, una fecha cargada de un hondo significado histórico: el octavo centenario del Tránsito de san Francisco de Asís. León XIV recordó que fue precisamente el Poverello la inspiración principal del Papa Francisco para redactar su encíclica Laudato si’ y para erigir el propio Borgo Laudato si' que acogió la celebración. Haciendo alusión de nuevo al patrono de Italia, el obispo de Roma ha concluido la homilía pronunciando el conocido y profundo Cántico de las Criaturas: