El cardenal alemán Gerhard Müller
Müller advierte sobre la crisis de Occidente: «Los musulmanes no respetan un cristianismo débil que se reduce a una agencia de beneficencia»
Durante su intervención en las Mesas Redondas de Asís, el purpurado alemán denunció la «apostasía interna» del mundo occidental frente al poshumanismo y reivindicó la figura de San Francisco como modelo de evangelización frente al relativismo
El cardenal Gerhard Ludwig Müller ha participado en las Mesas Redondas de Asís 2026, organizadas por el ex senador Simone Pillon, donde abordó el declive de la identidad occidental y la relación con el mundo islámico. En su discurso, el purpurado alemán enfatizó que el mundo cristiano no solo afronta presiones externas, sino que sufre un profundo desgaste interior. «El Occidente cristiano ya no está simplemente amenazado por fuerzas externas, sino desgastado por una apostasía interna», denunció Müller al señalar el impacto conjunto del poshumanismo y del nihilismo contemporáneo.
El teólogo alertó sobre las consecuencias de pretender emancipar al ser humano de Dios. En palabras del purpurado, la deriva poshumanista degrada la dignidad humana hasta convertir al individuo en «materia manipulable» y en «un algoritmo entre algoritmos», despojándolo de su condición de imagen y semejanza del Creador. Frente a este vacío espiritual de un Occidente secularizado, contrapuso la firmeza del islam, una fe que «no tiene vergüenza de Dios ni de la trascendencia», si bien propone una revelación y una antropología radicalmente distintas a las cristianas.
Reivindicación de San Francisco frente al relativismo moderno
El cardenal Müller rechazó tajantemente las interpretaciones actuales que pretenden presentar a San Francisco de Asís como un símbolo de sincretismo o de diálogo neutral. «Presentar a San Francisco como un profeta del diálogo pacifista donde todas las religiones se equivalen es una falsificación histórica y teológica», aseveró al recordar el viaje del santo hace 800 años para invitar al sultán Malik al-Kamil a convertirse a Cristo.
Para Müller, proponer la conversión no constituye un gesto de hostilidad ni un vestigio de intolerancia medieval, sino «el más alto acto de caridad». En este sentido, subrayó que «el verdadero amor por el otro no consiste en dejarlo en el error, sino en anunciarle la verdad que libera».
«La alternativa al nihilismo no es el fundamentalismo, sino Cristo»
Analizando la deriva cultural europea, el purpurado afirmó que el continente ha perdido la fe tras haber extraviado la razón, pretendiendo redefinir la naturaleza humana, la vida y el matrimonio. No obstante, advirtió de que la solución al nihilismo occidental no pasa por someterse a concepciones de Dios que separan la fe de la razón. «La alternativa al nihilismo no es el fundamentalismo, sino Cristo, el Logos encarnado», puntualizó.
En relación con el diálogo con los musulmanes, el cardenal remarcó la necesidad de defender la propia identidad cristiana. «Los musulmanes no respetan un cristianismo débil que se avergüenza de la cruz y que se reduce a una agencia de beneficencia o a guardianes del medio ambiente; ellos respetan a quienes creen», sentenció Müller.
Finalmente, el purpurado concluyó con un llamamiento a recuperar el coraje misionero y volver a poner a Dios en el centro de la sociedad. «Occidente se salvará del poshumanismo y no será asimilado por otras fes solo si recupera el coraje en la misión», concluyó, recordando que solo así el hombre volverá a ser verdaderamente humano.