Ya en el recorrido por las criptas, cobra sentido la enseñanza pronunciada durante la Misa a partir del Evangelio de San Juan («Si alguno me quiere servir, que me siga...»). Durante la alocución, el Santo Padre recordó que el seguimiento de Cristo atraviesa la prueba de la cruz, pero se sostiene en la certeza de una comunión sobre la que la muerte carece de poder.