El sacerdote de la archidiócesis de Burgos, Carlos David Azcona Albarrán
El Papa León XIV elige a un experto burgalés en Derecho Penal para la Secretaría de Estado
El sacerdote Carlos Azcona, hasta ahora secretario particular del arzobispo de Burgos, se ha incorporado el 1 de junio a la Secretaría de Estado de la Santa Sede
El presbítero Carlos David Azcona Albarrán (1982) ha sido 'llamado a filas' por la Secretaría de Estado de la Santa Sede, el organismo de máxima confianza del Santo Padre para el gobierno de la Iglesia católica. Su incorporación se ha hecho efectiva este 1 de junio, cerrando así una etapa de estrecha colaboración con el arzobispo de Burgos, monseñor Mario Iceta.
La elección de Azcona no es casual. El sacerdote cuenta con una sólida formación académica que combina la teología con la excelencia en el derecho. Es doctor en Derecho Penal y licenciado en Derecho Canónico por la Universidad de Navarra, además de licenciado en Teología por el Pontificio Instituto Juan Pablo II de Roma. Todo ello se ve reforzado por su perfil políglota, dominando con fluidez el alemán, inglés, francés e italiano.
De las parroquias rurales a la Curia Romana
Hasta la fecha, Azcona desempeñaba funciones en la curia burgalesa. Además de ser el secretario particular de monseñor Iceta durante los últimos cinco años, ejercía como oficial de cumplimiento normativo de la archidiócesis y, desde el pasado mes de abril, dirigía la Asesoría Jurídica del Arzobispado.
A pesar de su perfil técnico, el nuevo oficial de la Secretaría de Estado no ha descuidado su labor pastoral. Tras su ordenación en 2012, Azcona desarrolló su ministerio en el Valle de Losa, atendiendo a catorce pequeños pueblos, y posteriormente en Miranda de Ebro. Al recibir la noticia de su traslado a Roma, el sacerdote ha manifestado su «sorpresa y alegría», subrayando su deseo de «servir a la Iglesia como quiere ser servida».
En su despedida, ha querido mostrar su gratitud al Papa León XIV y a su arzobispo, asegurando que parte hacia la Ciudad Eterna llevando en el corazón a toda la Iglesia diocesana y a las comunidades a las que ha servido durante estos años.