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León XIV ha recibido a los representantes de la Federación Luterana MundialVatican Media

León XIV pide evitar que «Cristo sea una palabra extranjera en el mundo» y pide reactivar la reconciliación con los luteranos de cara a 2030

En una audiencia ante la Federación Luterana Mundial, el Pontífice apela a retornar a las raíces de la Iglesia primitiva y revalorizar el potencial ecuménico de la 'Confesión' de Augsburgo

el Papa León XIV ha recibido esta mañana en audiencia privada a la delegación de la Federación Luterana Mundial, encabezada por su presidente, el obispo Stubkjaer, y su secretario general, el reverendo Burghardt. Durante el encuentro celebrado en la Santa Sede, el Pontífice ha destacado la madurez alcanzada en el diálogo teológico y espiritual entre católicos y luteranos, el cual se encuentra actualmente en su sexta fase internacional.

En sus palabras, el Santo Padre ha evocado la visión de su antecesor, el Papa Francisco, recordando que «el ecumenismo no es un ejercicio de diplomacia eclesial, sino un viaje de gracia» que no depende de negociaciones humanas, sino de la gracia de Dios capaz de purificar corazones y superar actitudes de inflexibilidad. Según ha remarcado, la meta compartida sigue siendo la comunión renovada en la fe apostólica, los sacramentos y los ministerios.

El horizonte de 2030

Uno de los ejes centrales del discurso ha sido la mirada puesta en el año 2030, fecha en la que se conmemorará el 500.º aniversario de la 'Confesión' de Augsburgo (Confessio Augustana), leída por primera vez el 25 de junio de 1530. Se trata del documento redactado por Felipe Melanchthon y presentado ante el emperador Carlos V, en el que se exponen los principios fundamentales del luteranismo. León XIV ha recordado que, en aquel momento histórico, la unidad de la Iglesia occidental estuvo amenazada, pero no destruida.

Recuperando el magisterio de San Juan Pablo II con motivo del 450.º aniversario de dicho texto, el Pontífice ha señalado que la intención original de los redactores de Augsburgo fue dar testimonio de su fe en la Iglesia una, santa, católica y apostólica. El documento nació concebido para la reconciliación interna, antes de ser interpretado históricamente de forma divisiva. Por ello, León XIV ha instado a rescatar el potencial ecuménico preconfesional de la Confesión de Augsburgo como impulso hacia la plena unidad visible.

Ante la delegación luterana, León XIV ha hecho un llamamiento a teólogos y creyentes para centrar la mirada en Cristo y su Evangelio, regresando con devoción a las raíces comunes de la fe de la Iglesia primitiva y de los Padres de la Iglesia.

El Santo Padre ha concluido con una advertencia ante el avance de la secularización: «Cristo no debe convertirse en una 'palabra extranjera' en nuestro mundo». En este sentido, ha reclamado la necesidad de testigos ecuménicos que hagan presente a Cristo a través de sus vidas y obras.