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El Papa León XIV celebra una misa por los 143 obispos y cardenales fallecidos en el último añoAFP

El Papa celebra una misa por los 143 obispos y cardenales fallecidos en el último año (entre ellos dos españoles)

El Pontífice presidio en la Basílica de San Pedro la tradicional liturgia en sufragio de los prelados difuntos entre octubre de 2025 y octubre de 2026, entre los que figuran los prelados españoles Bernardo Álvarez y Francisco Gil Hellín

El Papa León XIV ha presidido este 5 de noviembre, a las 9:00 horas en el Altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro, la Santa Misa en sufragio de los cardenales y obispos fallecidos a lo largo del último año. La celebración eucarística ha reunido a la Curia Romana para encomendar el alma de 143 prelados —7 cardenales y 136 arzobispos y obispos— fallecidos entre el 21 de octubre de 2025 y el 25 de octubre de este año.

Entre los prelados recordados por la Santa Sede figuran dos obispos españoles: monseñor Bernardo Álvarez Afonso, obispo emérito de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife), fallecido el 25 de noviembre de 2025, y monseñor Francisco Gil Hellín, arzobispo emérito de Burgos, fallecido el 27 de noviembre del año pasado. Junto a ellos se encomendó también la memoria de destacados miembros del Colegio Cardenalicio como el cardenal italiano Camillo Ruini o el cardenal checo Dominik Duka.

León XIV ha presidido la Santa Misa en el Altar de la Cátedra de la Basílica de San PedroAFP

Esperanza en la resurrección y comunión de los santos

Durante la homilía, articulada a partir del Evangelio de San Juan («Si alguno me quiere servir, que me siga...»), el Santo Padre ha invitado a los fieles a reflexionar sobre la vocación del servicio y el paso a la vida eterna. El Pontífice ha recordado que el seguimiento de Cristo exige recorrer la vía de la gloria a través de la cruz, sostenidos por la certeza de la salvación.

«A lo largo de este camino, en el que no se nos ahorran las pruebas y los sufrimientos, nos guía y nos sostiene una promesa: la de una comunión sobre la que la muerte no tiene poder», ha subrayado León XIV durante su alocución.

Rememorando las palabras de Santa Mónica a sus hijos antes de morir —citadas por San Agustín en sus Confesiones—, el Papa ha destacado que la oración por los difuntos es un deber fundamental de la Iglesia que une el misterio de la muerte con el sacrificio del altar.

«Celebrar la vida y no caer en la mera nostalgia»

Haciendo referencia al pasaje del Segundo Libro de los Macabeos, el Obispo de Roma ha remarcado que la oración de sufragio no es un acto formal, sino un testimonio vivo de fe en la victoria de Cristo sobre la muerte.

«¡Queridos hermanos, rezar en sufragio de los difuntos significa celebrar la vida!», ha proclamado el Santo Padre con vehemencia. En este sentido, ha exhortado a la comunidad eclesial a vivir la memoria de los pastores difuntos con serenidad y esperanza teologal: «No dejemos, pues, que el recuerdo de los difuntos se reduzca a mera nostalgia: en la fe meditemos sobre el misterio de la muerte sin miedo, porque el Señor está vivo, nos espera y ya ha preparado un lugar para nosotros en la casa de su Padre».

Finalmente, el Pontífice ha recordado que la comunión eclesial entre los vivos y los difuntos permanece inalterable en Cristo. «En Cristo la muerte no rompe los lazos, sino que los trasfigura en una nueva dimensión, que solo se comprende en el misterio de su amor entregado hasta el fin en la cruz», ha concluido el Papa antes de encomendar a los pastores difuntos a la misericordia divina.