Envasado airless

Envasado airlessGetty Images

Qué son los envases al vacío y por qué la cosmética apuesta por esta tecnología

Los recipientes airless protegen cremas y sérums

En la carrera por ofrecer productos más potentes y duraderos, la industria cosmética ha encontrado en el envasado airless a su mejor aliado. Cada vez son más las firmas que sustituyen los recipientes convencionales por este sistema de vacío, diseñado específicamente para garantizar que ingredientes críticos –como el retinol, los péptidos o el ácido hialurónico de bajo peso molecular– mantengan su integridad frente a sus dos grandes enemigos: el aire y la luz.

A diferencia de los formatos tradicionales, la tecnología airless funciona mediante una plataforma interna o bolsa que empuja el producto hacia la boquilla sin permitir la entrada de oxígeno. Este mecanismo no solo frena el enranciamiento de las fórmulas, sino que permite un aprovechamiento total del contenido, evitando que el usuario deba introducir los dedos en el recipiente, una de las principales fuentes de proliferación de microorganismos.

Compromiso con la formulación

Para las firmas emergentes, la elección de este envase no es una cuestión estética, sino de rigor científico. Así lo afirma Ian Wilders, cofundador de Imago Dei Skincare, quien destaca que la protección de los activos fue una prioridad absoluta desde el nacimiento de su marca.

«Es algo que teníamos muy claro, Pilar Macías –la otra mitad de la compañía– y yo; de hecho, fue ella quien me advirtió que las cremas en tarro tienden a oxidarse al abrirlas, y nosotros queríamos mantener toda su frescura y potencia hasta la última gota, ya que la formulación es minuciosa y los ingredientes de máxima calidad, siempre priorizando aquellos más naturales», explica Wilders.

Menos conservantes

Más allá de la protección contra la oxidación, este sistema ofrece ventajas competitivas en la formulación. Al operar en un entorno prácticamente hermético, algunas marcas consiguen reducir la carga de conservantes químicos en sus productos, ya que el riesgo de contaminación externa es mínimo.

Asimismo, la dosificación precisa se ha convertido en un factor clave para el consumidor. El sistema permite extraer cantidades exactas de sérums o geles, eliminando el desperdicio habitual de los formatos de vertido libre.

Esta combinación de higiene, precisión y estabilidad química ha consolidado al airless como el estándar preferido tanto en la cosmética dermatológica de farmacia como en los segmentos de lujo y cosmética ecológica, asegurando que el tratamiento sea tan eficaz en la primera aplicación como en la última.

Ian Wilders añade, que además, en el caso de sus productos, esta elección tecnológica también tiene muchos que ver con con la sostenibilidad: «Además de sin aire, los envases son totalmente reciclables y en el caso de las cremas, reutilizables. Si elegimos contenedores airless para nuestros cosméticos es por respeto al medio ambiente pero también por compromiso con una forma de pensar, para nosotros es muy importante preservar la integridad y eficacia de los ingredientes que utilizamos», concluye.

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