El test de siete minutos evalúa la memoria

El test de siete minutos evalúa la memoriaGetty Images

Alzheimer  El test de siete minutos que evalúa la memoria y otras capacidades cognitivas

Cuatro ejercicios evalúan la orientación, memoria, capacidad visoespacial y lenguaje

Ante los primeros olvidos o dificultades cognitivas, muchas personas acuden a consulta en busca de un diagnóstico. Sin embargo, distinguir entre los cambios propios del envejecimiento y los primeros signos de una demencia no siempre resulta sencillo. Con ese objetivo, el neurólogo Paul R. Solomon y su equipo desarrollaron en 1998 el 7 Minute Screen, conocido como el test de los siete minutos, una herramienta de cribado diseñada para identificar de forma rápida y sencilla los posibles casos de Alzheimer en la consulta.

El test de los siete minutos está compuesto por cuatro ejercicios que evalúan diferentes capacidades cognitivas: orientación, memoria, capacidad visoespacial y lenguaje.

Orientación temporal

La primera prueba mide la orientación temporal mediante el Benton Temporal Orientation Test (BTOT). El paciente debe indicar correctamente el mes, la fecha, el año, el día de la semana y el momento del día.

La puntuación no solo tiene en cuenta si la respuesta es correcta o incorrecta, sino también el grado del error. Así, equivocarse en un día de la fecha supone un solo punto de error, mientras que fallar en un mes completo suma cinco puntos. La puntuación máxima de error posible en esta prueba es de 113.

Memoria

El apartado de memoria utiliza una versión abreviada de la Prueba de Recuerdo Mejorado con Claves. El examinador muestra al paciente cuatro tarjetas, cada una con cuatro imágenes, y le proporciona una pista semántica para que identifique el dibujo correspondiente.

Por ejemplo, puede preguntar: «Hay una fruta en esta página, ¿qué es?». La respuesta esperada sería: «Uvas».

Una vez identificados los cuatro elementos de cada tarjeta, el examinador los retira y solicita al paciente que los recuerde utilizando nuevamente las mismas pistas. Después de presentar las cuatro tarjetas, introduce una tarea de distracción —como recitar los meses del año en orden inverso— antes de pedir al paciente que recuerde todos los elementos posibles, primero sin ayuda y después con pistas para aquellos que no consiga evocar.

Esta prueba permite diferenciar el deterioro de memoria asociado al Alzheimer del propio del envejecimiento normal, ya que las personas mayores sanas suelen beneficiarse mucho más de las pistas que quienes padecen la enfermedad. La puntuación máxima es de 16 puntos.

Prueba visual

Prueba de memoria

Capacidad visoespacial

La tercera parte del test evalúa la capacidad visoespacial mediante la conocida prueba del dibujo del reloj.

El examinador entrega al paciente una hoja en blanco y un bolígrafo y le pide que dibuje un reloj grande con todos sus números. Una vez terminado, debe colocar las manecillas marcando las cuatro menos veinte.

La evaluación se basa en siete criterios, entre ellos que todos los números estén correctamente distribuidos, que las manecillas indiquen la hora solicitada o que la aguja horaria sea más corta que la minutera. La puntuación máxima es de siete puntos.

El test del reloj

El test del relojSanitas

Lenguaje

La última prueba mide la fluidez verbal. Durante un minuto, el paciente debe nombrar el mayor número posible de animales.

La puntuación corresponde al número total de respuestas correctas obtenidas en ese tiempo, lo que permite valorar la rapidez y facilidad con la que accede al lenguaje y recupera información de la memoria semántica.

Cómo se interpreta el resultado

La puntuación final del test se obtiene combinando los resultados de las cuatro pruebas, lo que permite situar al paciente en un percentil determinado y estimar la probabilidad de que exista un deterioro cognitivo compatible con la enfermedad de Alzheimer.

En el estudio original de validación, Paul R. Solomon y su equipo comprobaron que las personas con Alzheimer obtenían peores resultados en las cuatro áreas evaluadas. Al combinar todas las pruebas mediante un modelo de regresión logística, el test identificó correctamente al 92 % de los pacientes con Alzheimer y clasificó de forma adecuada al 96 % de las personas sin la enfermedad.
Además, la herramienta mantuvo una elevada precisión incluso en pacientes con Alzheimer leve o muy leve.
​Otra de sus principales ventajas es su rapidez: el tiempo medio necesario para administrar y corregir la prueba fue de apenas siete minutos y 42 segundos, una característica que la convierte en un instrumento útil para el cribado inicial en la práctica clínica.

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