El superenvejecimiento no es simplemente lo opuesto a la enfermedad de Alzheimer

El superenvejecimiento no es simplemente lo opuesto a la enfermedad de AlzheimerGetty Images

Un estudio desmonta que una buena memoria a los 80 años dependa solo de la genética

El superenvejecimiento no es simplemente lo opuesto a la enfermedad de Alzheimer

Contrariamente a la creencia de que la pérdida de memoria es una consecuencia inevitable del envejecimiento, existe un reducido grupo de personas que desafía esa idea. Son los llamados superancianos, adultos de entre 80 y 90 años que conservan una capacidad de memoria comparable, e incluso superior, a la de personas de entre 50 y 60 años.

Tras casi dos décadas de investigación, los científicos han identificado en ellos características biológicas, cerebrales y psicosociales singulares. Sin embargo, una incógnita seguía sin resolverse: ¿su extraordinario rendimiento cognitivo se debe simplemente a que heredaron un riesgo genético muy bajo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer?

«Si eso fuera cierto, identificar a los superancianos podría ser tan sencillo como realizar pruebas genéticas en lugar de las exhaustivas evaluaciones cognitivas que utilizamos actualmente», explicó Emily Rogalski, directora del Centro de Investigación y Atención del Envejecimiento Saludable y el Alzheimer (HAARC) de la Universidad de Chicago. Rogalski acuñó en 2008 la definición de SuperAging y desde entonces lidera el estudio de esta población.

Un nuevo trabajo al que ha tenido acceso El Debate ha puesto a prueba esa hipótesis utilizando las mayores cohortes de superancianos reclutadas de forma prospectiva y las herramientas más avanzadas para medir el riesgo genético de Alzheimer. Los resultados, publicados en Alzheimer's Research & Therapy, concluyen que la excepcional conservación de la memoria no puede explicarse únicamente por un menor riesgo hereditario de padecer la enfermedad, lo que refuerza la necesidad de seguir investigando los mecanismos que protegen el cerebro frente al envejecimiento.

Así se hizo el estudio

La investigación, liderada por científicos del Centro HAARC y del Instituto de Investigación de Genómica Traslacional (TGen), perteneciente a City of Hope, analizó una cohorte formada por 231 adultos mayores procedentes de cinco centros de Estados Unidos y Canadá. De ellos, 142 eran superancianos y 89 presentaban un rendimiento cognitivo considerado promedio para su edad.

A partir de muestras de sangre, los investigadores estudiaron el gen APOE, principal factor genético de riesgo para la enfermedad de Alzheimer, y calcularon tres puntuaciones de riesgo poligénico que integran miles de variantes genéticas relacionadas con la predisposición hereditaria a desarrollar esta patología.

Los resultados fueron concluyentes. Ni el gen APOE ni las puntuaciones de riesgo poligénico permitieron diferenciar a las personas con una memoria excepcional de aquellos adultos mayores con un rendimiento cognitivo medio. En otras palabras, mantener una memoria sobresaliente a los 80 años no se debe, simplemente, a haber heredado un riesgo especialmente bajo de sufrir Alzheimer.

Los hallazgos refuerzan la idea de que preservar la salud cognitiva implica más que solo reducir el riesgo de padecer la enfermedad de AlzheimerDra. Ana Capuano

La Dra. Ana Capuano, coautora principal del estudio y directora del núcleo de bioestadística del Centro HAARC afirma: «Comprender los factores biológicos, conductuales y sociales que promueven un envejecimiento cognitivo excepcional podría, en última instancia, complementar los enfoques tradicionales centrados en la enfermedad y contribuir a desarrollar estrategias más personalizadas para apoyar la salud cerebral a lo largo de la vida».

Los investigadores también analizaron variantes genéticas protectoras poco frecuentes que previamente se habían relacionado con una mayor resistencia frente al Alzheimer. Sin embargo, tampoco encontraron que fueran más habituales entre los SuperAgers.

«Este estudio establece un límite importante para la genética de la enfermedad de Alzheimer», señaló Matt Huentelman, doctor en filosofía, profesor y director de la División de Detección Temprana y Prevención de TGen, además de coautor principal junto a Rogalski. «Los factores de riesgo genéticos comunes, representados por el gen APOE y las puntuaciones de riesgo poligénico actuales, no explican el fenotipo de 'superenvejecimiento'. Los trabajos futuros deberían ir más allá de los modelos de riesgo de enfermedad e investigar las vías biológicas, ambientales y experienciales más amplias que contribuyen al envejecimiento cognitivo excepcional».

Los autores consideran que el siguiente paso será adoptar un enfoque multidisciplinar que combine evaluaciones cognitivas, pruebas de imagen cerebral, biomarcadores en sangre, estudios genéticos, análisis neuropatológicos, perfiles inmunológicos, seguimiento del sueño y de la actividad física, además de factores sociales y ambientales que permitan obtener una visión integral del envejecimiento saludable.

El deterioro de la memoria no tiene por qué ser una consecuencia inevitable del paso del tiempo

En conjunto, los hallazgos respaldan una idea esperanzadora: el deterioro de la memoria no tiene por qué ser una consecuencia inevitable del paso del tiempo. Algunas personas logran conservar una memoria extraordinariamente joven incluso después de los 80 años, y descubrir qué factores lo hacen posible se ha convertido en uno de los grandes retos de la investigación sobre el envejecimiento.

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