Dermatitis atópicaGetty/ Cristina Villar Martin

¿Por qué empeora la dermatitis atópica cuando llega el otoño?

La llegada del otoño no solo trae consigo un cambio de temperaturas. También supone una modificación de hábitos que puede pasar factura a las pieles con dermatitis atópica. El frío, la calefacción, el estrés y el contacto con más capas de ropa pueden favorecer la aparición o el empeoramiento de los brotes en quienes padecen esta enfermedad inflamatoria y crónica de la piel.

La dermatitis atópica está relacionada con una alteración de la barrera cutánea, que pierde parte de su capacidad para proteger la piel frente a agentes externos y para mantener la hidratación. En algunos pacientes intervienen alteraciones de proteínas como la filagrina y de los lípidos que forman parte de esa barrera.

Síntomas

El síntoma más característico es el prurito intenso y persistente. A él pueden sumarse sequedad, descamación, enrojecimiento e inflamación y, cuando el problema se mantiene en el tiempo, un engrosamiento de la piel. Las lesiones pueden aparecer en distintas zonas del cuerpo, entre ellas el cuello, las mejillas, los codos, las manos, los párpados y las rodillas.

Entre los rostros conocidos que han hablado públicamente de sus problemas de piel se encuentran Kate Middleton, Elle Fanning y Kristen Bell. También David Beckham ha explicado en diferentes ocasiones que padece problemas relacionados con la piel.

El círculo del picor y el rascado

Cuando la barrera cutánea está alterada, la piel puede reaccionar con mayor facilidad frente a irritantes y otros factores ambientales. En otoño, la combinación de frío exterior, ambientes secos por la calefacción y cambios en la ropa puede contribuir a agravar los síntomas.

El picor intenso lleva además a rascarse, lo que puede provocar nuevas lesiones y aumentar la irritación. En los casos más intensos pueden aparecer lesiones exudativas y aumentar el riesgo de sobreinfección bacteriana.

Pilar Macías, experta de la firma mallorquina Imago Dei Skincare, especializada en cosmética personalizada en envases airless explica: «Los brotes agudos de dermatitis atópica (zonas rojas, descamadas, con eccema exudativo o picor incontrolable) deben ser evaluados y tratados por un dermatólogo mediante corticoterapia o inmunomoduladores tópicos de prescripción. En la fase de mantenimiento, es indispensable usar cosmética emoliente, ya que restaurar la barrera con lípidos cada día es la única forma comprobada de prevenir la aparición de estos nuevos brotes» –nos explica

Cómo proteger la piel del frío

El cambio de estación puede ser un buen momento para revisar las rutinas de cuidado de la piel. Mantener una hidratación adecuada, evitar productos potencialmente irritantes y reducir las duchas con agua muy caliente son algunas de las medidas que pueden ayudar a preservar la barrera cutánea.

«En primer lugar, aplicarnos cremas hidratantes y emolientes a diario, evitar perfumes y alcohol en cosméticos y optar siempre por el agua tibia sobre la caliente en nuestras duchas o al lavarnos la cara, por supuesto sin frotar al secarnos. La limpieza en el hogar también es importante, libre siempre de ácaros y polvo, y en cuánto a la ropa, mejor usar prendas que sean anchas de tejidos como el lino, la seda o el algodón orgánico antes que la lana o sintéticos como el nylon o el poliéster» –añade Pilar Macías.

La ropa también puede influir en el confort de una piel especialmente sensible. Las prendas suaves y transpirables suelen resultar más agradables, mientras que determinados tejidos pueden provocar fricción o aumentar la sensación de picor.

En el ámbito cosmético, la firma mallorquina propone combinar su crema D-HydraCell con los sérums Nutri’Oil y Hydra como parte de una rutina destinada a aportar hidratación y lípidos a la piel.

«La piel atópica requiere una intervención emoliente profunda que reemplace los lípidos faltantes en el estrato córneo. La crema D-HydraCell proporciona una base nutritiva rica en escualano vegetal y aceite de jojoba, aportando los ácidos grasos indispensables para reconstruir el manto de protección. Al enriquecerla con el sérum Nutri’Oil, añadimos extracto de avena, un ingrediente célebre en dermatología por ser rico en lípidos afines a las ceramidas humanas y flavonoides antiinflamatorios que calman el picor y rompen el ciclo vicioso de rascado-irritación. El aceite de árbol de té presente en el elixir ayuda a purificar y controlar el equilibrio de la flora cutánea, dificultando la proliferación de bacterias. Finalmente, la incorporación del sérum Hydra asegura que la piel no sólo reciba lípidos, también agua gracias al ácido hialurónico multimolecular, que devuelve toda la flexibilidad a los tejidos liquenificados o engrosados por la sequedad crónica».

En cualquier caso, los productos cosméticos pueden formar parte del cuidado diario, pero no sustituyen al tratamiento médico cuando existe un brote de dermatitis atópica. Ante síntomas intensos, lesiones extensas o signos de infección, la valoración de un dermatólogo permite determinar el tratamiento más adecuado para cada caso.