Dermatitis atópica

Dermatitis atópicaGetty/ Luca Lorenzelli

Día Mundial de la Dermatitis Atópica

Dermatitis atópica: cómo cuidar la piel antes de que aparezcan los brotes

La dermatitis atópica se caracteriza por una piel especialmente seca y sensible, cuya barrera protectora puede estar alterada. En España, afecta aproximadamente a 2,7 millones de personas, alrededor del 5,6 % de la población.

Uno de los riesgos es que cuando desaparecen el enrojecimiento, la descamación o el picor, muchos pacientes pueden pensar que el problema ha terminado. Sin embargo, la naturaleza crónica de esta enfermedad hace que el cuidado de la piel no deba limitarse únicamente a los momentos en los que aparece un brote.

«Uno de los errores más frecuentes es pensar que la piel solo necesita atención cuando aparecen síntomas. En la dermatitis atópica es importante mantener unos cuidados constantes que ayuden a conservar la barrera cutánea y a reducir el impacto de factores como el frío, el viento, la sequedad ambiental o determinados productos», explica el Dr. Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral (IDEI).

La barrera hidrolipídica funciona como una capa protectora frente a las agresiones externas y ayuda a evitar la pérdida de agua. Cuando se deteriora, pueden aparecer sequedad, irritación, rojeces, descamación, grietas y heridas.

En las personas con dermatitis atópica, factores como el frío, el viento y la sequedad ambiental pueden contribuir a deteriorar esta barrera. Por ello, el cuidado cotidiano debe formar parte de la estrategia para mantener la piel en mejores condiciones.

El objetivo es prevenir

La rutina diaria de una persona con dermatitis atópica debe adaptarse a las características de su piel y a los factores que desencadenan o empeoran sus molestias.

Entre las principales medidas de cuidado se encuentran:

Higiene suave

Utilizar productos adecuados para pieles sensibles y evitar aquellos que puedan resultar agresivos o irritantes.

Hidratación habitual

Las cremas hidratantes y humectantes ayudan a aportar agua y a reducir su pérdida. Las formulaciones con ingredientes como ceramidas, pantenol, urea o ácido hialurónico pueden contribuir al cuidado de la barrera cutánea.

Secar sin frotar

Después de la higiene es preferible secar la piel suavemente para evitar añadir irritación.

Protegerse del frío

Las bajas temperaturas pueden favorecer la sequedad y aumentar la reactividad de la piel.

Cuidar la ropa

Algunas personas con dermatitis atópica presentan sensibilidad a las fibras sintéticas o a la lana. En estos casos puede ser preferible utilizar tejidos suaves como el algodón.

Controlar el ambiente

La calefacción puede reducir la humedad de los espacios interiores, por lo que mantener una humedad adecuada puede ayudar a prevenir la sequedad.

¿Cuándo consultar al dermatólogo?

Conocer la propia piel y mantener una rutina de cuidados no significa que haya que afrontar por cuenta propia todos los episodios de la enfermedad.

Si aparecen brotes que empeoran, descamaciones que no remiten, grietas o heridas, es recomendable consultar con un dermatólogo para valorar la situación y establecer las medidas necesarias.

«Los cuidados diarios son un complemento del tratamiento médico y no deben sustituir la valoración de un especialista cuando la enfermedad empeora. El objetivo es que el paciente conozca su piel, identifique los factores que la irritan y sepa cuándo necesita ayuda médica», concluye Sánchez Viera.

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