El yogur es una leche fermentada por la acción de bacterias lácticasGetty/Lifestock

Qué comer cada mañana para levantar el ánimo y controlar el estrés

Los psicólogos aseguran que para ser feliz no solo hay que fijarse en lo que se tiene o lo que sucede, sino en cómo se reacciona ante ello. Diferentes estudios han concluido que, al menos, la mitad de nuestro bienestar está directamente relacionado con lo que elegimos pensar y hacer a diario. Dormir de 7 a 9 horas, hacer ejercicio y llevar una buena alimentación será primordial para afrontar el día con optimismo.

En este punto, el desayuno juega un papel clave y, según los expertos, hay un alimento que debería formar parte de esa primera comida del día: el yogur.

Según explica Iva Marques-Lopes, dietista-nutricionista de la Universidad de Zaragoza en un artículo en Fundación Española del Corazón, el yogur es una leche fermentada por la acción de bacterias lácticas específicas que provocan una transformación parcial de la lactosa en ácido láctico, así como un aumento de su consistencia por coagulación de sus proteínas la composición nutricional de los distintos yogures puede variar bastante en función de la leche que se haya utilizado (entera o desnatada) y de los componentes que se añadan al yogur.

Para estudiar los beneficios del yogur natural, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia se pusieron manos a la obra y descubrieron cómo el Lactobacillus, una bacteria que se encuentra en los alimentos fermentados y el yogur, ayuda al cuerpo a controlar el estrés y puede ayudar a prevenir la depresión y la ansiedad.

Los hallazgos, publicados en Brain Behavior and Immunity, abren la puerta a nuevas terapias para tratar la ansiedad, la depresión y otras afecciones de salud mental.

La investigación llevada a cabo por el profesor de la UVA Alban Gaultier y sus colaboradores señala el papel de Lactobacillus, separándolo de todos los demás microorganismos que viven naturalmente dentro y sobre nuestros cuerpos. Estos organismos se conocen colectivamente como microbiota, y los científicos han buscado cada vez más atacarlos para combatir enfermedades y mejorar nuestra salud.

«Nuestro descubrimiento ilumina cómo Lactobacillus residente en el intestino influye en los trastornos del estado de ánimo, al ajustar el sistema inmunológico», dijo Gaultier, quien añade en un comunicado: «Nuestra investigación podría allanar el camino hacia el descubrimiento de terapias muy necesarias para la ansiedad y la depresión».

Por su parte, la endocrina Irene Bretón, afirma que «el yogur incorpora en la dieta calcio, magnesio, vitaminas liposolubles, vitamina B12 y cultivos vivos. Los estudios que se han hecho vienen a refrendar la idoneidad de este perfil, especialmente en la alimentación infantil», ha destacado.

Por cada 100 gr. de yogur obtenemos 180 mg de calcio, 17 de magnesio, 240 de potasio y 7140 mg de fósforo.

Desnatado o griego

Sin embargo, no todos los yogures son iguales. Andrea Calderón, secretaria científica de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), explica que el yogur desnatado es un producto sin grasa que puede servir para reducir el aporte calórico, aunque «no es necesario eliminar la grasa láctea», ya que esta «no es perjudicial» y, además, «aporta saciedad y nutrientes». Sin embargo, advierte que los yogures etiquetados como «0 % grasa» no siempre son más saludables: «Pueden quitarle la grasa, pero llenarlo de azúcar», señala.

En cuanto al yogur griego, asegura que contiene grasa láctea añadida, lo que eleva su valor calórico, aunque no lo convierte en una mala opción: «Simplemente, su aporte energético es más alto».