La empatía y la personalidad influyen en cómo recordamos los abrazos, según un estudioGetty Images

¿Qué hace que recordemos un abrazo de forma positiva? ¿Por qué a unos les gusta y a otros no?

Un estudio con más de 15.000 personas revela qué hace que recordemos un abrazo de forma positiva

Un abrazo puede quedarse en la memoria mucho tiempo después de que termine. Para muchas personas, este gesto representa consuelo, apoyo y comprensión, aunque su significado emocional no es el mismo para todo el mundo. Un estudio, que se ha realizado en Reino Unido y publicado en la revista científica PLOS One, revela que casi el 70 % de los adultos encuestados recuerda los abrazos por el impacto emocional positivo que les producen.

La investigación, liderada por Anna Lena Dueren, de la Universidad de Bristol, analizó las respuestas de 15.049 adultos para estudiar cómo influyen factores como la empatía, la personalidad, la relación con el contacto físico y la percepción corporal en la forma de recordar los abrazos.

La investigación recuerda que su significado depende también de cómo cada persona vive el contacto físico y de las experiencias

Los abrazos son una forma de contacto social que se ha relacionado con beneficios como la reducción del estrés y la mejora del estado de ánimo. Sin embargo, no todas las personas viven este gesto de la misma manera.

Según los resultados, quienes sienten aversión hacia los abrazos o tienen dificultades para saber cómo abrazar eran menos propensos a recordar estas experiencias por su valor emocional positivo. En cambio, quienes suelen saludar con abrazos a familiares y amigos mostraban una tendencia opuesta.

El papel de la empatía

La empatía también parecía desempeñar un papel importante. Los participantes con puntuaciones más altas en empatía cognitiva y emocional tenían más probabilidades de recordar un abrazo por su efecto positivo.

La personalidad y la conexión con el propio cuerpo también influyen

El estudio encontró diferencias relacionadas con la forma de establecer vínculos afectivos. Las personas que mostraban una mayor independencia en sus relaciones eran menos propensas a recordar los abrazos por su impacto emocional positivo que aquellas que tendían a experimentar angustia ante la separación.

Además, quienes obtenían puntuaciones más altas en una escala relacionada con la percepción corporal –que evalúa la conexión entre la conciencia del propio cuerpo y el tacto– tenían más probabilidades de asociar los abrazos con emociones positivas.

Estos resultados sugieren que la manera de experimentar el contacto físico puede estar relacionada tanto con las características individuales como con los hábitos y las experiencias personales.

Aunque la investigación ofrece una visión amplia de cómo se recuerdan los abrazos, sus resultados tienen algunas limitaciones. El 75 % de los participantes eran mujeres y todas las personas encuestadas eran adultos sanos reclutados en Reino Unido. Por ello, los hallazgos no tienen por qué representar a otras poblaciones o culturas en las que el contacto físico se vive de forma diferente.