La inteligencia se alcanza en la madurez
Entre los 55 y los 60 años, la edad en la que el cerebro da lo mejor de sí, según la ciencia
Una de las razones es la transición de la inteligencia fluida a la inteligencia cristalizada
Durante décadas, se ha asumido como un hecho que es en los primeros años de la juventud cuando se alcanza un mayor rendimiento cognitivo. Un estudio publicado en 2015 por la revista Psychological Science por Joshua Hartshorne, concluyó que la habilidad de procesar información rápida tiene su punto más alto a los 18 y 19 años. A los 25 años, se alcanza el máximo en memoria a corto plazo que se mantiene hasta los 35 años, momento en que empieza a decaer. Sin embargo, la habilidad de comprender las emociones ajenas no logra su plenitud hasta los 40 o 50 años.
En esta misma línea, el profesor de Harvard, Arthur C. Brooks, explica que a los 30 años las personas suelen estar en su máximo esplendor creativo, mostrando rapidez mental y adaptabilidad. Esta agilidad tiende a reducirse con el tiempo. Ahora, una nueva investigación de la Universidad de Australia Occidental y la Universidad de Varsovia revela que esta suposición es fundamentalmente errónea. Una de las razones es la transición de la inteligencia fluida a la inteligencia cristalizada.
En el estudio, los investigadores liderados por el psicólogo Gilles Gignac, explican que efectivamente la inteligencia fluida, entendida como la capacidad de razonar y resolver problemas nuevos sin depender de conocimientos previos, alcanza su punto máximo aproximadamente alrededor de los 20 años. A partir de esa etapa, suele producirse un declive gradual a lo largo de la vida adulta. Tradicionalmente, esta facultad ha sido considerada uno de los principales indicadores del potencial de éxito vital, tanto en el ámbito profesional como en el académico.
No obstante, los datos sobre la evolución de los logros humanos muestran una aparente paradoja. Las metas más relevantes –como el reconocimiento profesional o el éxito en la carrera– suelen consolidarse mucho más tarde, generalmente entre los 55 y 60 años. Esta discrepancia entre el momento de máximo rendimiento de la inteligencia fluida y la etapa en que se alcanzan los mayores logros plantea una cuestión crucial: ¿es posible que el envejecimiento conlleve mejoras en otras áreas del funcionamiento intelectual y personal?
En este sentido, cobra especial relevancia el estudio de otras dimensiones cognitivas y psicosociales que podrían explicar el éxito en distintas etapas de la vida. Entre ellas destacan la inteligencia cristalizada, que hace referencia al conjunto de conocimientos y habilidades adquiridas con la experiencia, y la inteligencia emocional, que implica la capacidad de comprender y gestionar las propias emociones y las de los demás.
Para comprobar esta hipótesis, se llevó a cabo un estudio exhaustivo que analizó cómo varían con la edad diversas variables relacionadas con el éxito vital. En total, se evaluaron nueve constructos psicológicos identificados por la literatura científica como estrechamente asociados con el logro personal y profesional.
Estas etiquetas abarcan tanto habilidades intelectuales como rasgos de personalidad y capacidades interpersonales. De forma complementaria, se exploraron factores vinculados con el carácter y la toma de decisiones
También se incluyeron indicadores como la alfabetización financiera –determinante en la gestión económica cotidiana–, el razonamiento moral, y dos dimensiones esenciales para la convivencia y la empatía social: la inteligencia emocional y la empatía cognitiva.
Mejor cuanto más mayor
El Dr. Daniel Thomas, explica que los investigadores identificaron varias capacidades clave que, lejos de deteriorarse, tienden a mejorar con la edad, lo que cuestiona la idea tradicional de que el potencial cognitivo está centrado exclusivamente en la juventud.
Por ejemplo, la alfabetización financiera muestra un crecimiento constante a lo largo de la vida adulta. Cerca del 81 % de los adultos mayores de 65 años responde correctamente a preguntas sobre inflación y poder adquisitivo, frente a solo el 37 % de los jóvenes entre 18 y 24 años. En otras palabras, la comprensión financiera mejora en torno a un 40 % entre los 20 y los 65 años.
Algo similar ocurre con la capacidad de razonamiento moral, que también se afina con el paso del tiempo. A medida que las personas acumulan experiencias, desarrollan enfoques más complejos y matizados para enfrentar dilemas éticos, lo que les permite navegar con mayor seguridad en contextos morales ambiguos.
Por último, la inteligencia emocional sigue un patrón particularmente interesante: «aumenta de manera constante durante la juventud y la mediana edad, hasta estabilizarse alrededor de los 45 años. Esta capacidad para reconocer, comprender y gestionar las emociones, tanto propias como ajenas, resulta fundamental para un liderazgo efectivo y se ha demostrado que predice el nivel salarial, incluso después de controlar por el coeficiente intelectual y el nivel educativo».
Edad de máximo potencial
El psicólogo Gilles Gignac, autor principal del estudio asegura que «si bien las habilidades fluidas como el razonamiento, la velocidad y la memoria alcanzan su máximo potencial alrededor de los 20 años, otras dimensiones como la inteligencia cristalizada, escrupulosidad o inteligencia emocional siguen aumentando durante la edad adulta».
Gignac concluye con los datos del estudio en la mano que «los humanos alcanzan su máximo potencial entre los 55 y los 60 años. Esto puede explicar por qué el éxito profesional, el liderazgo y los logros a menudo culminan en la mediana edad» y añade que después de los 65 hay un declive relativamente pronunciado: «Es poco probable, aunque siempre hay excepciones, que las personas más aptas para roles de toma de decisiones de alto riesgo sean menores de 40 años o mayores de 65», concluye el psicólogo.