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La cirugía de prótesis de cadera es una opción segura y eficazGTRES

Cuándo recurrir a una prótesis de cadera y qué beneficios tiene para eliminar el dolor

La artrosis de cadera es una enfermedad degenerativa que deteriora progresivamente la articulación, provocando dolor, rigidez y dificultades para moverse. En los casos más avanzados, los pacientes experimentan limitaciones que afectan a su vida diaria y cuestiones tan elementales como caminar o dormir pueden resultar cada vez más difícil debido al dolor.

Cuando el tratamiento conservador con fármacos o fisioterapia deja de ser efectivo, la cirugía de prótesis de cadera se convierte en una opción segura y eficaz. Este procedimiento permite aliviar el dolor de forma permanente y mejorar significativamente la movilidad y la autonomía del paciente, devolviéndole su calidad de vida.

El Dr. Francisco Del Canto, traumatólogo especialista en cirugía de cadera y rodilla explica que «los avances médicos y las nuevas tecnologías quirúrgicas han convertido esta intervención en un procedimiento seguro, con recuperaciones cada vez más rápidas y resultados funcionales muy buenos en la gran mayoría de los casos».

En qué consiste

La cirugía de reemplazo de cadera es un procedimiento en el que el médico extirpa quirúrgicamente una articulación dolorosa de la cadera y reemplaza el hueso y el cartílago desgastados con una articulación artificial. La tecnología de reemplazo articular asistido por robot ha revolucionado este tipo de cirugía y, aunque siguen siendo cirugías mayores, han logrando personalizar las operaciones  para garantizar que no haya pinzamiento ni compresión de los tejidos y para refinar el tamaño y el posicionamiento del implante para un alto grado de precisión.

El reemplazo puede ser parcial –el cirujano reemplazará solo un lado de la articulación de la cadera– o total donde se reemplazará toda la cadera –tanto la parte superior del fémur como la cavidad donde se encaja– con una articulación artificial.

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Los implantes de reemplazo total de cadera estándar generalmente están formados por cuatro componentesGTRES

Los implantes de reemplazo total de cadera estándar generalmente están formados por cuatro componentes individuales de materiales como cerámica, metal y plástico:

  1. Vástago: se inserta en el fémur
  2. Copa: se inserta en el hueso pélvico
  3. Bola: se adapta al extremo del tallo
  4. El inserto, que se inserta en la copa, se convierte esencialmente en su nuevo cartílago.

La mejora de los materiales y la mejora en las técnicas quirúrgicas hacen que, incluso en el paciente joven (aquellos de más de 55 años), y activo, haya resultados publicados a más de 25 años con supervivencia superior al 95 %.

Recuperación tras la operación

La fisioterapia desempeña un papel fundamental en el proceso de recuperación después de una cirugía de reemplazo de cadera. Según los especialistas, el trabajo de rehabilitación comienza apenas 24 horas después de la intervención, cuando el cirujano ortopédico o el fisioterapeuta enseñan al paciente una serie de ejercicios destinados a fortalecer y estirar los músculos que rodean la nueva articulación.

Con el paso de las semanas, los pacientes van recuperando gradualmente la capacidad para caminar, agacharse y subir escaleras. En general, el tiempo estimado de recuperación completa oscila entre seis y doce semanas, aunque puede extenderse en personas mayores de 70 años. La mayoría de los pacientes logra moverse sin restricciones hacia los tres meses, y las mejoras continúan durante el primer año posterior a la cirugía.

Riesgo en pacientes de más de 90 años

Con el envejecimiento de la población, la seguridad de la artroplastia total de cadera (ATC) en personas de edad avanzada continúa siendo objeto de debate. Mientras algunas investigaciones no han encontrado un aumento significativo en las complicaciones quirúrgicas en nonagenarios, un estudio publicado en The Journal of Bone & Joint Surgery sugiere lo contrario.

Según los resultados, los pacientes mayores de 90 años presentan mayores tasas de complicaciones y mortalidad tras una ATC en comparación con los grupos más jóvenes. La investigación, encabezada por el doctor Vincent J. Leopold y su equipo del Hospital Universitario Charité de Berlín, destacaba que, aunque la edad es un factor determinante, la salud general y la condición física del paciente influyen considerablemente en los resultados postoperatorios.

En términos numéricos, el estudio registró que el 19,9 % de los pacientes de 90 años sufrieron complicaciones mayores, frente al 10,7 % en los de 80 años, 6,2 % en los de 70 y 3,7 % en los de 60 años. Entre las complicaciones más frecuentes se identificaron la insuficiencia renal aguda, el delirio postoperatorio y las alteraciones en la coagulación sanguínea.

Estos hallazgos refuerzan la necesidad de una evaluación exhaustiva del estado general de los pacientes de edad muy avanzada antes de someterlos a una cirugía de reemplazo de cadera, con el fin de reducir los riesgos y mejorar los resultados clínicos.

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