El cuerpo humano podría estar protegido contra el cáncer a partir de los 85 añosGTRES

El riesgo de morir de cáncer disminuye a partir de los 85 años, según Stanford

Podría existir un mecanismo biológico de protección vinculado al envejecimiento

A lo largo de las últimas décadas los científicos han sostenido que el riesgo de cáncer aumenta con la edad y, si bien esto es cierto, un estudio de la Universidad de Stanford pone un tope de edad a este riesgo. En un nuevo estudio con ratones de laboratorio mayores comprobaron que estos desarrollan muchos menos tumores pulmonares y menos agresivos que los animales más jóvenes, desafiando la idea de que el envejecimiento siempre favorece el cáncer.

«Es un hallazgo sorprendente», afirmó Monte Winslow, profesor asociado de Genética y Patología en Stanford. «Esperaríamos que los animales mayores desarrollaran más cánceres y de peor calidad, pero eso no fue lo que encontramos. Entonces, ¿qué tienen los cambios moleculares del envejecimiento que suprimen el cáncer?»

En el estudio, liderado por la doctora Emily Shuldiner y publicado en Nature Aging, el equipo introdujo las mismas mutaciones que causan cáncer de pulmón en ratones jóvenes –de cuatro a seis meses– y en ratones viejos –de 20 a 21 meses–. Los resultados fueron contundentes: los ratones jóvenes desarrollaron tres veces más tumores, y estos crecieron con mayor rapidez y tamaño.

El hallazgo desafía el modelo tradicional según el cual el riesgo de cáncer aumenta indefinidamente con la edad debido a la acumulación de mutaciones genéticas. Aunque esto es cierto hasta cierto punto, los datos muestran que la incidencia de cáncer se estabiliza o incluso disminuye después de los 85 años en humanos, lo que sugiere que podría existir un mecanismo biológico de protección vinculado al envejecimiento.

Genes supresores de tumores

Los investigadores también analizaron el efecto de desactivar 25 genes supresores de tumores, responsables de bloquear el crecimiento canceroso. Aunque su inactivación aumentó la incidencia de tumores en todos los casos, el impacto fue significativamente menor en los animales viejos.

Uno de los genes, PTEN, mostró un comportamiento especialmente interesante: su eliminación provocó un aumento notable de tumores en ratones jóvenes, pero un efecto mucho más leve en los viejos.

«La inactivación de PTEN tuvo un efecto mucho más marcado en los animales jóvenes», señaló Shuldiner. «Esto sugiere que el impacto de las mutaciones —y la eficacia de las terapias dirigidas— podría variar entre pacientes jóvenes y mayores».

«Señales de envejecimiento»

El equipo también examinó la expresión genética de las células cancerosas en los ratones. Descubrieron que las células de los animales mayores conservaban señales moleculares asociadas con el envejecimiento, incluso cuando se dividían rápidamente. Sin embargo, cuando se desactivó PTEN, esas señales desaparecieron, y las células viejas se comportaron como si fueran jóvenes.

«Fue sorprendente ver que las células cancerosas de los ratones viejos sin PTEN parecían rejuvenecer», explicó Shuldiner.

El estudio es el primero en demostrar de forma concluyente que el envejecimiento puede reprimir la iniciación y el crecimiento tumoral, y que modifica el efecto de genes clave como PTEN.

Para los investigadores, los resultados subrayan la importancia de desarrollar modelos animales de cáncer que incorporen los efectos del envejecimiento, con el fin de diseñar tratamientos más precisos.

«Desarrollamos estos modelos con la intención de mejorar las terapias para los pacientes», comentó Winslow. «Pero para que funcionen, deben reflejar con exactitud los cambios biológicos que ocurren con la edad».

Petrov añadió: «Las implicaciones podrían ser enormes. Tal vez el envejecimiento tenga un lado beneficioso que podríamos aprovechar para desarrollar mejores terapias contra el cáncer».