El tumor pancreático suele avanzar de forma silenciosa
El tratamiento para el cáncer de páncreas que reduce los tumores más letales
Los tumores pancreáticos, debido a su baja vascularización y escasa oxigenación, presentan una gran resistencia a los tratamientos convencionales
El cáncer de páncreas figura entre las enfermedades oncológicas más letales. Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2025 se diagnosticarán en nuestro país más de 10.000 nuevos casos. Aunque representa un porcentaje limitado del conjunto de diagnósticos tumorales, su impacto en términos de mortalidad es desproporcionadamente alto. La supervivencia a cinco años apenas supera el 8,6 %, una de las más bajas entre todos los tipos de cáncer.
Esta alta letalidad se explica, en gran parte, por la dificultad de detectar la enfermedad en sus fases iniciales. El tumor pancreático suele avanzar de forma silenciosa, sin síntomas evidentes ni alteraciones analíticas específicas, lo que retrasa el diagnóstico y limita de forma drástica las posibilidades de tratamiento curativo.
Frente a este panorama, la innovación médica avanza en la búsqueda de nuevas alternativas. Entre las terapias emergentes destaca la oncothermia, una técnica basada en la hipertermia oncológica localizada que está ofreciendo resultados esperanzadores, especialmente en casos avanzados.
Cómo actúa la oncothermia
La oncothermia, también conocida como hipertermia electromodulada (mEHT), actúa elevando la temperatura del tejido tumoral mediante ondas de radiofrecuencia. Este aumento térmico localizado debilita las células malignas y potencia el efecto de tratamientos como la quimioterapia, la radioterapia o la inmunoterapia, sin incrementar su toxicidad.
Los tumores pancreáticos, debido a su baja vascularización y escasa oxigenación, presentan una gran resistencia a los tratamientos convencionales. Estas condiciones dificultan la penetración de los fármacos y reducen la eficacia de la radioterapia, que requiere oxígeno para interrumpir los mecanismos de reparación celular del cáncer. En este contexto, la hipertermia contribuye a mejorar la perfusión y oxigenación tumoral, facilitando así una mayor eficacia terapéutica.
El Instituto Médico de Oncología Avanzada (INMOA), centro pionero en esta técnica bajo la dirección de la doctora Elisabeth Arrojo, ha incorporado la oncothermia como parte fundamental de sus protocolos personalizados. Su aplicación puede ser principal o complementaria, y se caracteriza por su acción selectiva sobre las células tumorales, respetando en gran medida el tejido sano circundante y reduciendo los efectos adversos.
Mejorar la supervivencia
Diversos estudios clínicos avalan la eficacia de la oncothermia en pacientes con cáncer de páncreas en fases avanzadas. Uno de ellos, realizado con 158 personas diagnosticadas en estadios III y IV, mostró que quienes recibieron quimioterapia junto a hipertermia electromodulada (CHT + mEHT) obtuvieron una mayor supervivencia global y un incremento significativo en el tiempo libre de progresión de la enfermedad, frente a aquellos que solo recibieron tratamiento convencional.
En la práctica clínica de INMOA, estos resultados se han traducido en mejoras sustanciales tanto en la respuesta tumoral como en la calidad de vida de los pacientes. En muchos casos, incluso en aquellos desahuciados por otros equipos médicos, se ha logrado ralentizar el avance del tumor, reducir el dolor y recuperar parte de la funcionalidad vital.
Desafío del diagnóstico precoz
Uno de los grandes obstáculos en el abordaje del cáncer de páncreas sigue siendo su detección tardía. Entre los síntomas que pueden aparecer en fases avanzadas se incluyen dolor abdominal irradiado hacia la espalda, pérdida de apetito y peso, ictericia, fatiga persistente, alteraciones en la digestión y, en algunos casos, la aparición repentina de diabetes.
La identificación precoz de estas señales, aunque inespecíficas, resulta esencial para acceder a opciones terapéuticas más eficaces.
Factores de riesgo
Existen factores de riesgo bien identificados que elevan la probabilidad de desarrollar cáncer de páncreas. El tabaquismo, la obesidad, la diabetes mal controlada, la pancreatitis crónica y ciertos hábitos dietéticos figuran entre los principales. También inciden la edad avanzada y la predisposición genética.
Un 40 % de los casos podría prevenirse con alimentación saludable, actividad física regular y la eliminación del tabaco y el alcohol
El cáncer de páncreas continúa siendo uno de los grandes retos de la oncología moderna. Sin embargo, el desarrollo de tratamientos como la oncothermia abre una puerta real a la esperanza. Los avances clínicos obtenidos en centros como INMOA no solo apuntan a una mejora en los índices de supervivencia, sino también a un enfoque más humano y personalizado del tratamiento.
En palabras del equipo médico del instituto, el éxito terapéutico reside en «personalizar los tratamientos y combinar la evidencia científica con tecnología avanzada y un enfoque humano». Una combinación que permite transformar incluso los pronósticos más adversos, y que representa un cambio de paradigma en la lucha contra este tipo de cáncer tan agresivo.
Casos clínicos documentados
Otro ejemplo relevante lo constituye un paciente de 55 años, diagnosticado con adenocarcinoma pancreatobiliar en estadio IV. Recibió doce sesiones de hipertermia combinadas con quimioterapia. Las pruebas de imagen posteriores reflejaron una notable reducción del tumor —de 3,8 cm a 3,2 cm— y una mejora en la estructura de los tejidos adyacentes. El paciente, además, experimentó una mejor tolerancia al tratamiento y una recuperación funcional destacada.
Estos resultados consolidan a la oncothermia como una herramienta de gran valor clínico, especialmente en un contexto tan adverso como el de los tumores pancreáticos.