El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativaGetty Images/ Gorodenkoff

La herramienta que predice el riesgo de Alzheimer hasta 10 años antes de que comiencen los síntomas

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa para la que aún no hay cura y que destruye poco a poco las células del cerebro y los nervios, interrumpiendo los transmisores que transportan los mensajes en el cerebro. Se caracteriza por la acumulación de dos proteínas anómalas en el cerebro: el amiloide, que forma placas, y la proteína tau, responsable de los ovillos neurofibrilares.

La enfermedad, que causa problemas con la memoria, el pensamiento y el comportamiento, desarrolla sus síntomas de forma lenta con un margen de entre 15 y 20 años antes de que aparezcan los primeros indicios clínicos.

Actualmente, se han aprobado varios fármacos capaces de eliminar el amiloide cerebral, un avance que ha demostrado ralentizar la progresión de la enfermedad en sus etapas iniciales, como el deterioro cognitivo leve o la demencia leve.

Investigadores de la Clínica Mayo han diseñado una herramienta innovadora capaz de prever, con años de antelación, el riesgo de que una persona desarrolle alteraciones en la memoria y en el pensamiento vinculadas al alzhéimer. El hallazgo, detallado en la revista The Lancet Neurology, se fundamenta en un riguroso análisis de datos recopilados a lo largo de décadas en el Estudio de Envejecimiento de la Clínica Mayo, considerado uno de los estudios poblacionales más exhaustivos sobre salud cerebral en el ámbito internacional.

Uno de los descubrimientos más significativos de esta investigación es que las mujeres presentan, a lo largo de su vida, un riesgo superior al de los varones de padecer demencia o deterioro cognitivo leve (DCL), una fase intermedia entre el envejecimiento normal y la demencia. Aunque este estadio aún permite llevar una vida autónoma, supone un menoscabo en la calidad de vida. A esta mayor predisposición se suma la presencia de una variante genética común, el APOE ε4, que también incrementa la probabilidad de sufrir estos trastornos en hombres y mujeres.

«Lo emocionante ahora es que estamos analizando incluso antes –antes de que comiencen los síntomas– para ver si podemos predecir quién podría tener mayor riesgo de desarrollar problemas cognitivos en el futuro», manifestó Clifford Jack Jr., radiólogo y principal autor del estudio.

Modelo predictivo

El nuevo modelo predictivo desarrollado por el equipo de la Clínica Mayo integra múltiples variables, como la edad, el sexo, la predisposición genética asociada al genotipo APOE y los niveles de amiloide cerebral detectados mediante tomografía por emisión de positrones (TEP). Esta combinación de factores permite estimar la probabilidad de que una persona llegue a desarrollar DCL o demencia tanto en un plazo de diez años como a lo largo de toda su vida. Entre todos los elementos evaluados, la cantidad de amiloide cerebral detectada mediante TEP resultó ser el indicador con mayor peso en la predicción del riesgo.

«Este tipo de estimación de riesgo podría eventualmente ayudar a las personas y a sus médicos a decidir cuándo comenzar la terapia o realizar cambios en el estilo de vida que puedan retrasar la aparición de los síntomas. Es similar a cómo los niveles de colesterol ayudan a predecir el riesgo de ataque cardíaco», explicó Ronald Petersen, neurólogo y director del Estudio de Envejecimiento de la Clínica Mayo, y coautor del trabajo.

Una de las fortalezas del estudio radica en la naturaleza misma del Estudio de Envejecimiento de la Clínica Mayo, que realiza un seguimiento continuo de miles de residentes del condado de Olmsted, en Minnesota. La investigación analizó los datos de 5.858 participantes. A diferencia de otros estudios, el seguimiento no se interrumpe si el participante deja de colaborar activamente, ya que se utilizan sus historiales médicos para continuar observando su evolución, lo que proporciona una información prácticamente completa y muy precisa sobre el desarrollo del deterioro cognitivo o de la demencia.

«Esto nos ofrece una imagen excepcionalmente precisa de cómo se desarrolla el Alzheimer en la comunidad», señaló Terry Therneau, doctora en Filosofía y autora principal del análisis estadístico. «Descubrimos que la tasa de incidencia de demencia era dos veces mayor entre las personas que abandonaron el estudio que entre quienes continuaron participando».

El trabajo subraya la relevancia del DCL, dado que es precisamente en esta fase donde actúan los tratamientos actuales, que si bien no curan la enfermedad, sí consiguen frenar su progresión.

Aunque por el momento esta herramienta se emplea con fines estrictamente investigativos, representa un avance significativo hacia una medicina más personalizada. Se prevé que futuras versiones del modelo incluyan biomarcadores sanguíneos, lo que simplificaría notablemente el acceso a estas evaluaciones.