La forma en que se consume el suplemento de hierro puede condicionar su eficacia
Este error con el café puede anular los efectos de los suplementos de hierro
El hierro desempeña un papel esencial en el funcionamiento del organismo humano, al ser un elemento clave en la formación de la hemoglobina, la proteína presente en los glóbulos rojos que se encarga de transportar el oxígeno desde los pulmones hacia cada célula del cuerpo. Cuando los niveles de este mineral son insuficientes, la producción de glóbulos rojos disminuye, lo que impide una adecuada oxigenación y se traduce en síntomas como la fatiga persistente.
Además de su presencia en la hemoglobina, el hierro también forma parte de la mioglobina, otra proteína cuya función se centra en almacenar y movilizar oxígeno dentro de los tejidos musculares, según explican expertos de la Universidad de Harvard. Por esta razón, mantener unos niveles adecuados de hierro resulta fundamental no solo para la energía general, sino también para el rendimiento muscular.
En muchos casos, una dieta equilibrada puede bastar para cubrir los requerimientos de hierro. Sin embargo, determinadas situaciones fisiológicas o patologías pueden hacer necesaria la suplementación, especialmente en mujeres. En este sentido, un estudio realizado por el Laboratory of Human Nutrition de la ETH de Zúrich (Suiza) ha arrojado luz sobre un aspecto relevante: la forma en que se consume el suplemento puede condicionar su eficacia.
Con naranja sí, con café no
Según los resultados obtenidos, acompañar la toma de hierro con un vaso de zumo de naranja mejora significativamente su absorción. «La conclusión más evidente es que con zumo de naranja aumenta su filtración», concluyen los investigadores. Esta observación cobra relevancia si se compara con el efecto del café, una bebida que, en cambio, dificulta la asimilación del hierro por parte del organismo.
Qué es la anemia ferropénica
El estudio pone un especial énfasis en la población femenina, dado que muchas mujeres presentan un mayor riesgo de desarrollar anemia ferropénica, ya sea por pérdidas menstruales abundantes o por las demandas propias del embarazo. Esta deficiencia no solo compromete el rendimiento físico y mental, sino que, si se prolonga en el tiempo, puede derivar en alteraciones del sistema inmunitario y en un aumento del riesgo de padecer problemas cardíacos o pulmonares.
En sus primeras fases, la anemia ferropénica puede avanzar de forma silenciosa, sin síntomas evidentes. No obstante, conforme progresa, comienzan a manifestarse señales como un agotamiento extremo, debilidad general, palidez cutánea, molestias torácicas, dificultad para respirar, taquicardia, dolores de cabeza frecuentes, sensación de vértigo o mareo, extremidades frías y uñas quebradizas.
Detectar a tiempo esta carencia y actuar sobre ella, ya sea mediante cambios en la dieta o con suplementos bajo control médico, resulta clave para prevenir complicaciones mayores. Y, como demuestra la investigación suiza, no solo importa el qué, sino también el cómo: la elección de una bebida tan sencilla como el zumo de naranja puede marcar la diferencia en la eficacia de la terapia con hierro.