Los expertos aconsejan eliminar de la dieta los ultraprocesadosGetty/ Antonio Diaz

La sencilla fórmula avalada por la ciencia para prevenir el cáncer de esófago

El esófago es el conducto que conecta la garganta con el estómago y su función principal es transportar los alimentos desde la garganta hasta el estómago para su digestión. Tener la sensación de que la comida se queda atascada en la garganta o un reflujo involuntario de alimentos o líquidos pueden ser síntomas de un cáncer de esófago. Según explican desde la Clínica Universidad de Navarra, este tipo de cáncer, que a menudo no causa síntomas hasta que se encuentra en una etapa avanzada, se produce por el crecimiento descontrolado de células en la capa más interna de este órgano, dando lugar a una masa o úlcera que invade progresivamente las diferentes capas del esófago.

Los principales factores de riesgo incluyen el consumo elevado de alcohol y tabaco cuya combinación aumenta el riesgo pero también una incorrecta alimentación. En concreto, diferentes estudios han concluido que los alimentos ultraprocesados, como galletas, pizzas del súper o bollería empaquetada son los culpables de numerosos tipos de cánceres. En concreto comer más ultraprocesados puede estar asociado con un mayor riesgo de desarrollar cánceres del tracto aerodigestivo superior (incluyendo boca, garganta y esófago).

Ultraprocesados y cáncer

Un trabajo, publicado en el European Journal of Nutrition y dirigido por investigadores de la Universidad de Bristol y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), concluyó que comer un 10 % más de ultraprocesados se asocia con un riesgo un 23 % mayor de cáncer de cabeza y cuello y un riesgo un 24 % mayor de adenocarcinoma de esófago en EPIC. El aumento de grasa corporal solo explica una pequeña proporción de la asociación estadística entre el consumo de ultraprocesados y el riesgo de estos cánceres del tracto aerodigestivo superior.

Los autores de este estudio internacional, que analizó datos sobre dieta y estilo de vida de 450.111 adultos que fueron seguidos durante aproximadamente 14 años, dicen que la obesidad asociada con el consumo de ultraprocesados puede no ser el único factor culpable.

Fernanda Morales-Berstein, estudiante de doctorado de Wellcome Trust en la Universidad de Bristol y autora principal del estudio, explicó: «Los ultraprocesados se han asociado con exceso de peso y aumento de grasa corporal en varios estudios observacionales. Esto tiene sentido, ya que generalmente son sabrosos, cómodos y baratos, favoreciendo el consumo de grandes porciones y un número excesivo de calorías. Sin embargo, fue interesante que en nuestro estudio el vínculo entre el consumo de ultraprocesados y el cáncer del tracto aerodigestivo superior no parecía explicarse en gran medida por el índice de masa corporal y la relación cintura-cadera».

Los autores sugieren que otros mecanismos podrían explicar la asociación. Por ejemplo, los aditivos, incluidos los emulsionantes y edulcorantes artificiales que se han asociado previamente con el riesgo de enfermedades, y los contaminantes de los envases de alimentos y el proceso de fabricación, pueden explicar en parte el vínculo entre el consumo de ultraprocesados y el cáncer del tracto aerodigestivo superior en este estudio.

Sin embargo, Fernanda Morales-Berstein y sus colegas agregaron cautela con respecto a sus hallazgos y sugirieron que las asociaciones entre el consumo de estos alimentos y los cánceres del tracto aerodigestivo superior encontradas en el estudio podrían verse afectadas por ciertos tipos de sesgo. Esto explicaría por qué encontraron evidencia de una asociación entre un mayor consumo de ultraprocesados y un mayor riesgo de muerte accidental, lo que es muy poco probable que sea causal.

Los oncólogos afirman que cuando el cáncer de esófago se encuentra muy temprano, la posibilidad de recuperación es más alta, aunque el cáncer de esófago se suele encontrar en estadio avanzado en el momento del diagnóstico.

Los alimentos ultraprocesados son formulaciones industriales listas para comer o calentar elaboradas con ingredientes extraídos de los alimentos o sintetizados en laboratorios y que poco tienen que ver con el alimento original. Estos alimentos suelen tener cinco o más ingredientes y contienen sustancias industriales como conservantes, emulsionantes, edulcorantes y colorantes y sabores artificiales.