Apnea sueño
La apnea del sueño, vinculada a más riesgo de cáncer y tumores más agresivos
En España, se calcula que entre el 5 % y el 10 % de la población padece apnea obstructiva del sueño (AOS), un trastorno que se caracteriza por interrupciones repetidas de la respiración durante el descanso nocturno como consecuencia del colapso de los músculos de la garganta. Sin embargo, lo más preocupante no es únicamente su prevalencia, sino el elevado grado de infradiagnóstico: alrededor del 60 % de los casos no están identificados, lo que se traduce en que cerca de dos millones de personas convivirían con esta patología sin recibir tratamiento.
Esta situación adquiere especial relevancia si se tiene en cuenta el impacto que la AOS no tratada puede tener sobre la salud. Diversas investigaciones han vinculado este trastorno con un aumento significativo del riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, así como diabetes tipo 2 o deterioro cognitivo. En paralelo, la comunidad científica ha comenzado a prestar atención a otra posible consecuencia de la apnea del sueño: su relación con el cáncer.
En este sentido, el doctor Francisco García Río, jefe de Sección de Neumología en el Hospital Universitario La Paz de Madrid, subrayó que «hay evidencia que demuestra que la presencia de apnea del sueño aumenta el riesgo de tener un diagnóstico de cáncer, la agresividad del tumor y la mortalidad asociada al mismo». Tal y como precisó el especialista, esta asociación se ha observado en numerosos tipos de tumores, aunque resulta menos evidente en aquellos relacionados con hormonas sexuales, como los de próstata, mama u ovario.
El experto abordó estas conclusiones durante su intervención en la XXXIV Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño (SES), celebrada recientemente en el Palacio de Congresos de Granada y que congregó a más de 300 especialistas. En este foro, García Río explicó que los investigadores españoles llevan años analizando los mecanismos que podrían explicar la conexión entre la AOS y el desarrollo tumoral.
Uno de los elementos clave identificados es la hipoxia intermitente, una de las principales consecuencias de la apnea del sueño. Este fenómeno consiste en descensos repetidos de los niveles de oxígeno en sangre provocados por las interrupciones respiratorias. Según los estudios, esta falta de oxígeno afecta directamente tanto al sistema inmune innato como al adaptativo, reduciendo su capacidad de respuesta y su eficacia en la detección de células tumorales.
La apnea obstructiva del sueño no tratada se relaciona con un incremento de patologías cardiovasculares, diabetes o deterioro cognitivo
En palabras del propio especialista, «todos los animales, los humanos entre ellos, tenemos un sistema de inmunovigilancia. Si en algún momento una célula de nuestro organismo adquiere características de célula neoplásica y desencadena el desarrollo de un tumor, nuestro sistema inmune está entrenado para detectarla, fagocitarla y destruirla. Lo que vemos en los pacientes con apnea del sueño es que tienen un empeoramiento de ese sistema, de tal forma que tienen menos capacidad para identificar y destruir estas células tumorales que se producen y, por lo tanto, presentan un mayor riesgo de sufrir cáncer».
Tratamiento
En cuanto al tratamiento, la terapia de referencia para la apnea obstructiva del sueño es la CPAP, un dispositivo que suministra aire a presión a través de una mascarilla para mantener abiertas las vías respiratorias durante el sueño. Aunque todavía no existe un ensayo clínico concluyente que confirme su impacto directo sobre el cáncer, sí comienzan a aparecer datos relevantes.
Así, el doctor García Río mencionó un estudio multicéntrico observacional publicado en 2023 que analizó a pacientes con melanoma invasivo metastásico. Los resultados indicaron que los pacientes con AOS grave presentaban un mayor riesgo de fallecimiento a los cinco años. No obstante, aquellos que aceptaron el tratamiento con CPAP y mantuvieron una buena adherencia experimentaron una reducción significativa de la mortalidad. En este sentido, el especialista concluyó: «En el mismo se comprobó que tener una apnea obstructiva del sueño grave se asocia a un mayor riesgo de muerte por melanoma después de un periodo de 5 años de evolución.
Sin embargo, aquellos pacientes con apnea obstructiva del sueño grave que aceptaron ser tratados con CPAP y que fueron adherentes a la misma experimentaron una mortalidad significativamente menor. Es decir, los resultados obtenidos sugieren que el tratamiento con CPAP reduce de forma muy significativa el riesgo de mortalidad por melanoma».
Además, los investigadores españoles continúan profundizando en esta línea de trabajo y analizan ahora si el uso de la CPAP podría potenciar la eficacia de la inmunoterapia, uno de los pilares actuales en el tratamiento oncológico. Tal y como explicó el experto: «Queremos ver si la respuesta a la inmunoterapia es mayor y más efectiva con la CPAP, ya que sería una forma de potenciar los tratamientos que ahora mismo estamos aplicando».
A la espera de nuevos resultados, todo apunta a que el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado de la apnea obstructiva del sueño no solo mejorarían la calidad de vida de los pacientes, sino que podrían desempeñar un papel relevante en la prevención y evolución de otras enfermedades de gran impacto sanitario.