La insuficiencia cardiaca puede prevenirse

La insuficiencia cardíaca puede prevenirseGetty Images

Cómo actuar antes de que aparezcan los síntomas de una insuficiencia cardíaca

Más de 60 millones de personas en todo el mundo viven con insuficiencia cardíaca, una de las principales causas de hospitalización entre los mayores de 65 años. Aunque suele asociarse a fases avanzadas de las enfermedades cardiovasculares, los especialistas recuerdan que este síndrome se desarrolla de forma silenciosa durante años. Por ello, una nueva declaración de expertos publicada en el European Heart Journal defiende que la prevención debe convertirse en la principal estrategia para frenar su creciente impacto.

Se trata del primer documento que aborda de forma específica la prevención de la insuficiencia cardíaca. En él, los expertos revisan la evidencia científica sobre los factores de riesgo, las medidas preventivas más eficaces y las herramientas para identificar a las personas con mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad.

Mucho antes del diagnóstico

La insuficiencia cardíaca no es una enfermedad única, sino un síndrome que aparece cuando el corazón pierde la capacidad de bombear sangre de forma eficaz para cubrir las necesidades del organismo. En la mayoría de los casos representa la fase final de procesos crónicos como la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, la enfermedad coronaria, la enfermedad renal crónica o la fibrilación auricular.

El problema no deja de crecer debido al envejecimiento de la población, el aumento del sedentarismo y la elevada prevalencia de enfermedades metabólicas.

La profesora Izabella Uchmanowicz, del Departamento de Enfermería de la Universidad Médica de Breslavia. «La insuficiencia cardíaca es una de las complicaciones más frecuentes de las enfermedades cardiovasculares y sigue siendo una de las principales causas de hospitalización y mortalidad prematura. El envejecimiento de la población y la creciente prevalencia de la obesidad, la diabetes y la hipertensión hacen que el número de pacientes continúe aumentando. Por lo tanto, las medidas preventivas son ahora de vital importancia tanto para la salud de los pacientes como para la sostenibilidad de los sistemas sanitarios», subraya.

Prevención antes que tratamiento

Hasta ahora, los esfuerzos se habían centrado principalmente en tratar a quienes ya habían desarrollado insuficiencia cardíaca. Sin embargo, los autores consideran que el mayor beneficio se obtiene actuando antes de que aparezcan los síntomas.

Entre las medidas más eficaces destacan mantener una actividad física regular, seguir una alimentación saludable, conservar un peso adecuado, evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol. También es fundamental controlar correctamente la hipertensión, la diabetes, las alteraciones del colesterol y la enfermedad renal crónica.

«El mayor impacto proviene de medidas dirigidas a modificar los factores de riesgo: actividad física regular, una dieta saludable, mantener un peso corporal saludable y evitar el consumo de tabaco. Cada vez hay más evidencia que subraya la importancia de las estrategias de prevención individualizadas y la implementación temprana de terapias efectivas en personas de alto riesgo», afirma Uchmanowicz.

Además de los cambios en el estilo de vida, los especialistas destacan el papel creciente de nuevos tratamientos farmacológicos capaces de proteger el corazón antes de que se manifieste la enfermedad, especialmente en personas con diabetes tipo 2 o enfermedad renal crónica.

Papel clave de la atención primaria

Uno de los mensajes centrales del documento al que ha tenido acceso El Debate es que la insuficiencia cardíaca no comienza en la consulta del cardiólogo.

Durante años, el organismo puede compensar los efectos de factores como la hipertensión o la obesidad sin provocar síntomas evidentes. En ese periodo silencioso ya se producen cambios que, con el tiempo, pueden desembocar en insuficiencia cardíaca.

Por ello, los médicos de atención primaria desempeñan un papel esencial, ya que son quienes realizan el seguimiento continuado de la presión arterial, el peso, las analíticas y la evolución de enfermedades crónicas.

«La atención primaria de salud desempeña un papel crucial porque los médicos de familia suelen ser los primeros en identificar y controlar a lo largo del tiempo los factores de riesgo que conducen a la insuficiencia cardíaca, como la hipertensión, la diabetes, la obesidad, los trastornos lipídicos y la enfermedad renal crónica», explica la profesora Donata Kurpas, también de la Universidad Médica de Breslavia.

Actuar cuando no hay síntomas

Los expertos insisten en que el momento más eficaz para prevenir la insuficiencia cardíaca es cuando la persona todavía se siente completamente sana.

La hipertensión, el exceso de peso o el sedentarismo pueden permanecer sin dar señales durante años, mientras aumentan progresivamente el riesgo cardiovascular. De ahí la importancia de la educación sanitaria y de promover hábitos saludables desde edades tempranas.

«Es fundamental educar a las personas que se sienten sanas pero que ya presentan factores de riesgo, porque es entonces cuando podemos lograr el mayor impacto. Desde la perspectiva de la atención integral, la prevención de la insuficiencia cardíaca no debe comenzar únicamente en una consulta de cardiología, sino mucho antes: en la atención primaria, mediante la educación para la salud, en las comunidades locales y a través de decisiones cotidianas que favorezcan la salud cardiovascular a lo largo de la vida», concluye Kurpas.

Los autores recuerdan que, aunque la medicina dispone de herramientas cada vez más precisas para identificar a las personas con mayor riesgo, la prevención sigue dependiendo en gran medida de hábitos cotidianos como hacer ejercicio, seguir una dieta equilibrada, controlar la presión arterial y acudir a revisiones periódicas antes de que aparezcan los primeros síntomas.

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