Migraña

MigrañaGetty/ P. OLHA&MAX

Qué hacer con la migraña en verano: factores que agravan el dolor y consejos para reducir su impacto

Las altas temperaturas no provocan migraña por sí solas, pero sí pueden aumentar la frecuencia e intensidad de las crisis en las personas que ya padecen esta enfermedad. Así lo explica la Fundación Española de Cefaleas (FECEF) en un documento divulgativo dirigido a pacientes y familiares, en el que analiza cómo las olas de calor y los cambios de hábitos propios del verano pueden convertirse en importantes desencadenantes.

El documento, elaborado por el Dr. Julio Pascual, presidente del Comité Científico y de Publicaciones de la FECEF y miembro del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN), aclara que el calor no causa migraña en personas sin predisposición genética. Sin embargo, sí puede favorecer la aparición de episodios más frecuentes y severos en quienes ya conviven con esta patología.

«El calor excesivo y los cambios de hábitos de vida propios del verano constituyen una combinación de factores capaces de desencadenar ataques de migraña por diversos mecanismos», explica el especialista.

Entre esos factores se encuentran la deshidratación, la exposición prolongada a la luz intensa, las alteraciones del sueño, los viajes largos, los cambios de horarios, el ejercicio físico durante las horas de más calor, las comidas copiosas y el consumo excesivo de alcohol.

El riesgo de la deshidratación

La pérdida de líquidos durante las olas de calor es uno de los factores más estrechamente relacionados con la aparición de crisis de migraña. A ello se suma la exposición a la luz solar intensa, que puede agravar la fotofobia, uno de los síntomas más frecuentes de esta enfermedad.

Además, el verano suele alterar las rutinas habituales. Dormir menos, modificar los horarios de las comidas, viajar o realizar actividad física en las horas centrales del día son situaciones que pueden aumentar el riesgo de sufrir un episodio de migraña.

El calor también favorece la dilatación de los vasos sanguíneos y de las arterias que recubren el cráneo, un mecanismo implicado en el dolor pulsátil característico de este tipo de cefalea.

Dormir bien

Otro de los aspectos que puede verse afectado durante el verano es la calidad del sueño. Las noches calurosas dificultan el descanso y, según explica la FECEF, esto puede repercutir directamente en el funcionamiento del sistema glinfático, encargado de eliminar sustancias de desecho del cerebro mientras dormimos.

Cuando el sueño no es reparador, este sistema trabaja con menor eficacia y determinadas moléculas pueden acumularse, favoreciendo la aparición de dolor de cabeza.

Cómo reducir el riesgo de una crisis

Para minimizar el impacto del calor sobre la migraña, el Dr. Julio Pascual recomienda mantener una buena hidratación, limitar la exposición al sol y proteger los ojos con gafas de sol cuando sea necesario.

También aconseja realizar comidas ligeras y repartidas a lo largo del día, evitar el consumo excesivo de alcohol y no practicar ejercicio físico durante las horas de mayor temperatura.

Asimismo, insiste en la importancia de mantener unos horarios lo más regulares posible, respetar las horas de sueño y procurar descansar en un ambiente fresco. En caso de realizar viajes o modificar las rutinas habituales durante las vacaciones, recomienda planificar momentos de descanso para reducir el impacto de estos cambios sobre la enfermedad.

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