La prevalencia de la miopía no para de crecerGetty Images

La miopía de más de seis dioptrías aumenta el riesgo de glaucoma y desprendimiento de retina

El riesgo de desarrollar complicaciones graves aumenta especialmente a partir de los 50 años

La prevalencia de la miopía no para de crecer y se ha convertido en una pandemia: si en el inicio del siglo, el 20 % de la población mundial era miope, en 2050 se espera que este porcentaje aumente al 50 %.

Esta enfermedad oftalmológica, altamente prevalente, es un error refractario en el que, debido a una mayor longitud axial del globo ocular –desde la córnea (delante) hasta la retina (detrás)–, las imágenes se enfocan por delante de la retina y se vean mal los objetos lejanos.

Según el numero de dioptrías, se considera leve entre 0,5 y 3, moderada entre 3 y 6, y magnas por encima de las 6. Son esas miopías magnas las que, sobre todo a partir de los 50 años, pueden evolucionar a otros problemas graves, esencialmente desprendimiento de retina y glaucoma (daño en el nervio óptico por alta presión, que puede causar pérdida de visión).

Este es el caso de Xavier Pàmies que sus seis dioptrías pasaron de ser un problema de visión, como le pasa a gran parte de la población, a convertirse en una serie de complicaciones de retina y glaucoma que amenazaron su salud visual, en lo que se conoce como miopía magna y en la que es clave diagnosticar a tiempo, según recoge EFE.

«Hoy no pasaría la prueba si tuviera, por ejemplo, que conducir un camión de la basura, por la poca visión periférica que tengo», explica Xavier durante la consulta con sus doctoras de la Unidad de Miopía del Servicio de Oftalmología de Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, que desde 2024 trabaja en este tipo de casos graves de forma holística, aunando especialistas en retina y en glaucoma.

La oftalmóloga Marta Castany, explica que las complicaciones de retina suelen manifestarse con síntomas evidentes, mientras que el glaucoma puede evolucionar sin dar señales hasta que la pérdida de visión es importante. Un diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento antes de que el daño sea irreversible.

El caso de Xavier Pàmies ilustra esta evolución. Con más de seis dioptrías, sufrió un desprendimiento de retina en 2007 y años después fue diagnosticado de un glaucoma avanzado. Tras la colocación de un drenaje para reducir la presión ocular, la enfermedad permanece controlada y puede mantener una vida prácticamente normal, aunque con limitaciones en la visión periférica.