Glaucoma

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Glaucoma, los avances de una enfermedad que deja ciego sin darse cuenta

La alta miopía es un factor claro de riesgo para tener glaucoma

El glaucoma afecta en España a alrededor de medio millón de personas, cerca del 3 % de la población, y constituye la principal causa de ceguera irreversible. Además, se estima que aproximadamente la mitad de los afectados desconoce que padece la enfermedad, una patología ocular crónica que suele desarrollarse de forma silenciosa y sin síntomas en sus fases iniciales.

La enfermedad se produce, generalmente, por un aumento de la presión intraocular derivado de alteraciones en el drenaje del humor acuoso, lo que provoca un daño progresivo en el nervio óptico.

Ante este escenario, el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV), a través de la Fundación de Investigación Oftalmológica (FIO), trabaja en nuevas líneas de investigación centradas en la medicina regenerativa ocular para el tratamiento del glaucoma. Entre los avances más recientes, el centro ha demostrado los beneficios del uso de colirios elaborados con plasma rico en factores de crecimiento en pacientes sometidos a cirugía de glaucoma.

Asimismo, la FIO participa en un estudio multicéntrico nacional impulsado por la Sociedad Española de Glaucoma que busca mejorar el diagnóstico de la enfermedad y predecir su evolución mediante herramientas de inteligencia artificial (IA).

El Instituto Oftalmológico Fernández-Vega acogió los días 19 y 20 de junio un congreso especializado en glaucoma que reunió en Oviedo a destacados expertos nacionales e internacionales en esta disciplina.

El encuentro estuvo dirigido por los especialistas de la Unidad de Glaucoma del centro Pedro Pablo Rodríguez Calvo, Ignacio Rodríguez Uña y Andrés Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, y consolidó al instituto como uno de los referentes nacionales e internacionales en oftalmología.

Durante la reunión científica se abordaron cuestiones relacionadas con la inteligencia artificial, la telemedicina y la cirugía personalizada, además de revisar los últimos avances diagnósticos y terapéuticos.

Bases biológicas del glaucoma

Los especialistas analizaron las bases biológicas del glaucoma y repasaron las principales herramientas diagnósticas disponibles, como la tonometría, la gonioscopia, la tomografía de coherencia óptica (OCT) y la campimetría. También se presentaron estrategias complementarias, como la neuroprotección y nuevas vías de administración de fármacos, más allá de los tratamientos convencionales orientados a reducir la presión intraocular.

Enfermedad silenciosa

Los doctores Rodríguez Calvo, Rodríguez Uña y Fernández-Vega Cueto-Felgueroso insistieron durante el encuentro en la importancia del diagnóstico precoz. «Una de sus características más alarmantes es que no presenta síntomas en los momentos iniciales de su desarrollo y no nos damos cuenta de que ya la estamos padeciendo, incluso cuando está muy avanzada», advirtieron.

Los especialistas definen el glaucoma como «una enfermedad silenciosa, el ladrón silencioso de la vista» y alertan de que «cuando un paciente empieza a percibir algo, normalmente ya vamos tarde para solucionar el problema».

Oftalmología personalizada

Uno de los aspectos más prometedores en el manejo del glaucoma es, según los expertos, la creciente capacidad para individualizar tanto las técnicas diagnósticas como las terapéuticas.

«Hace diez años tan solo había dos o tres técnicas quirúrgicas y una serie de métodos diagnósticos y ahora somos capaces de individualizar cada régimen de seguimiento, protocolizar según qué tipo de glaucoma, qué tipo de paciente y su evolución y de las pruebas que haya que hacer con el tiempo a cada uno de ellos», explican.

Los especialistas destacan que actualmente existen protocolos de telemedicina y sistemas de derivación especializada basados en niveles de riesgo, además de una amplia variedad de opciones terapéuticas adaptadas a las características de cada paciente.

«No es lo mismo tratar con los colirios que había hasta hace unos años que con tratamientos láser como primera línea. Y en vez de haber dos o tres cirugías, ahora hay múltiples técnicas menos invasivas que permiten un tratamiento más proactivo con un abordaje más precoz de la enfermedad evitando estadios más avanzados y deterioros mayores», señalan.

Además, subrayan que los nuevos fármacos y colirios incorporan mecanismos de acción complementarios que amplían las posibilidades de tratamiento.

«Cuentan con otros mecanismos de acción complementarios a los que tenemos ahora y, sobre todo, un gran abanico de opciones terapéuticas que permiten individualizar en cada tipo de paciente por edad, por tipo de glaucoma, por forma de progresión, por estadio de gravedad de la enfermedad… En función de todo esto no se hace la misma cirugía a todo el mundo».

Las grandes esperanzas

Otra de las líneas de investigación con mayor potencial es la neuroprotección, una estrategia complementaria al control de la presión intraocular.

«Todas las materias de tratamiento ahora van encaminadas a bajar la presión intraocular. Desde hace unos años hay más evidencias científicas sobre la neuroprotección, que está en vías de desarrollo y que son complementos o nuevas moléculas que permiten de alguna manera frenar la degeneración en el nervio óptico», explican.

Según apuntan los expertos, combinar una adecuada reducción de la presión intraocular con terapias neuroprotectoras podría permitir que los pacientes mantengan una mejor función visual durante más tiempo. El siguiente paso será la neurorregeneración, un campo en el que el Instituto Fernández-Vega trabaja de forma intensiva.

«Es decir, es dar un paso más allá: regenerar el nervio óptico para intentar que esas conexiones entre ojo y cerebro resuciten o tengan nuevas vías de solución», afirman.

La IA, una gran aliada

La inteligencia artificial se perfila como una herramienta clave para mejorar tanto el diagnóstico como el tratamiento del glaucoma. «Estamos muy involucrados en esta materia en un estudio multicéntrico avalado por la Sociedad Española de Glaucoma en el que participan varios hospitales de nuestro país para buscar algoritmos de IA que nos permitan predecir o pronosticar algunas cirugías: qué pacientes van a acabar con cirugía, qué cirugía o qué tratamiento láser va a ser más eficaz respecto a las características del tipo visual, la presión intraocular, la edad o el tipo de glaucoma», explican desde el Instituto.

Los investigadores también trabajan en la relación entre alta miopía y glaucoma, una combinación que dificulta notablemente el diagnóstico.

La alta miopía cambia mucho la estructura del ojo. En estos pacientes se dificulta mucho el diagnóstico del glaucoma

Los especialistas recuerdan que la miopía constituye un importante factor de riesgo para desarrollar glaucoma y que los algoritmos basados en inteligencia artificial pueden ayudar a diferenciar ambos procesos analizando grandes volúmenes de datos procedentes de miles de pacientes.

«Esos algoritmos miran más allá que nosotros a través de cantidades ingentes de cientos de miles de datos, de campos visuales de varios centros intentando generalizar los resultados para toda la población y poder determinar qué pacientes con miopía alta tienen glaucoma y quienes solo tienen miopía», concluyen.

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