Una mujer con los ojos azules

Una mujer con los ojos azulesPixabay

Operarse la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía: todo lo que debe saber

El Dr. Alfredo Castillo responde las cinco preguntas que debe hacerse antes de una cirugía láser ocular

La cirugía refractiva se ha consolidado como una alternativa eficaz para corregir defectos visuales como la miopía, el astigmatismo o la hipermetropía. Los avances tecnológicos en oftalmología han permitido desarrollar procedimientos cada vez más precisos, seguros y personalizados, capaces de reducir e incluso eliminar la dependencia de gafas y lentillas mediante técnicas mínimamente invasivas y con una recuperación rápida.

Sin embargo, quienes se plantean someterse a este tipo de intervención suelen compartir las mismas dudas: ¿puede operarse cualquier persona?, ¿la cirugía duele?, ¿cuánto tiempo se tarda en recuperar la visión?, ¿qué ocurre si se tienen muchas dioptrías? o ¿son permanentes los resultados?

El Dr. Alfredo Castillo, jefe del Servicio de Oftalmología de Olympia Quirónsalud y especialista en cirugía refractiva con más de tres décadas de experiencia y formación internacional en centros de referencia como Harvard Medical School, asegura que «la cirugía refractiva ha evolucionado enormemente en las últimas décadas y hoy disponemos de técnicas muy precisas, seguras y personalizadas para corregir miopía, hipermetropía y astigmatismo».

El especialista subraya que el éxito de la intervención depende, fundamentalmente, de una adecuada selección y estudio previo del paciente. Estas son las cinco preguntas más frecuentes entre quienes valoran operarse.

¿Puede operarse cualquiera?

No siempre. Aunque la mayoría de las personas con miopía, hipermetropía o astigmatismo pueden beneficiarse de alguna técnica de cirugía refractiva, es imprescindible realizar previamente un estudio oftalmológico completo.

«Analizamos factores como el grosor de la córnea, la estabilidad de la graduación, la calidad lagrimal, la edad y el estilo de vida del paciente», explica el Dr. Alfredo Castillo.

Los especialistas recomiendan que la graduación permanezca estable, al menos, durante un año antes de plantear la cirugía. Además, es necesario descartar patologías corneales, ojo seco severo u otras enfermedades oculares.

Actualmente existen distintas alternativas quirúrgicas, entre ellas la cirugía láser corneal (LASIK, PRK o SMILE), las lentes intraoculares fáquicas y técnicas combinadas personalizadas.

«Hoy podemos adaptar la cirugía a prácticamente cada perfil visual. No todos los ojos son iguales y tampoco todas las técnicas sirven para todos los pacientes», añade.

¿La operación duele?

Es una de las principales preocupaciones de los pacientes. Sin embargo, la respuesta es no. La cirugía refractiva se realiza mediante anestesia tópica en forma de gotas y el procedimiento suele durar apenas unos minutos por ojo.

En términos generales, las técnicas actuales son prácticamente indoloras. La excepción es la PRK, que puede generar más molestias y lagrimeo durante las primeras horas posteriores a la intervención.

Tras la cirugía puede aparecer sensación de arenilla, lagrimeo o sensibilidad a la luz, especialmente en las técnicas superficiales. No obstante, estos síntomas suelen desaparecer en pocas horas y la recuperación acostumbra a ser rápida. De hecho, muchos pacientes experimentan una mejoría visual prácticamente inmediata.

¿Cuánto tiempo se tarda en recuperar la visión?

La recuperación depende tanto de la técnica empleada como de las características individuales de cada paciente. En procedimientos como LASIK, la recuperación visual suele ser muy rápida y muchos pacientes recuperan una visión funcional en un plazo de entre 24 y 48 horas. En técnicas como PRK, el proceso puede prolongarse algunos días más.

En el caso de las lentes fáquicas, la recuperación visual es especialmente rápida. Además, Olympia Quirónsalud realiza la intervención en ambos ojos el mismo día, lo que permite que muchos pacientes experimenten una mejoría de la nitidez visual prácticamente inmediata tras la cirugía.

«El objetivo no es solo dejar de depender de las gafas, sino conseguir una buena calidad visual adaptada a las necesidades de cada persona», explica el Dr. Castillo.

Por este motivo, antes de la intervención también se evalúan aspectos como el tipo de trabajo, la práctica deportiva o el uso habitual de pantallas.

¿Y si tengo muchas dioptrías?

Tener una graduación elevada ya no supone, necesariamente, quedar excluido de la cirugía refractiva. En los últimos años, el desarrollo de las lentes intraoculares fáquicas ha ampliado las posibilidades de tratamiento, especialmente en pacientes con miopías altas o con córneas no aptas para cirugía láser.

«En determinados casos implantamos lentes intraoculares sin necesidad de eliminar el cristalino. Esto permite corregir graduaciones muy altas con una excelente calidad visual», explica el oftalmólogo. Estas técnicas son cada vez más frecuentes entre pacientes jóvenes que buscan ganar independencia respecto a las gafas y las lentillas.

¿Los resultados son permanentes?

La corrección visual obtenida mediante cirugía refractiva suele mantenerse estable a largo plazo. Sin embargo, el ojo continúa envejeciendo y pueden aparecer cambios naturales asociados a la edad, como la presbicia o vista cansada.

La cirugía corrige el defecto refractivo existente en ese momento. El ojo puede experimentar cambios normales asociados al envejecimiento

«Lo importante es entender que la cirugía corrige el defecto refractivo existente en ese momento. Después, el ojo puede experimentar cambios normales asociados al envejecimiento», aclara el Dr. Castillo.

Por ello, los especialistas insisten en la importancia de realizar una valoración individualizada y de establecer expectativas realistas antes de la intervención.

Una cirugía cada vez más personalizada

La oftalmología es una de las especialidades médicas que más ha evolucionado tecnológicamente en las últimas décadas. En Olympia Quirónsalud, el Servicio de Oftalmología cuenta con plataformas diagnósticas avanzadas y técnicas mínimamente invasivas que permiten personalizar cada procedimiento. «Hoy podemos ofrecer soluciones muy precisas, con tiempos de recuperación rápidos y un alto nivel de satisfacción para el paciente», concluye el Dr. Alfredo Castillo.

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