Una mujer dándose una ducha

Una mujer dándose una duchaKarolina Grabowska

¿Ducharse por la mañana o por la noche? La respuesta de una microbióloga

¿Qué es mejor ducharse por la mañana por la noche? Este es el eterno debate que enfrenta a los que prefieren levantarse y meterse debajo del chorro de agua para empezar el día con energía y los que eligen acostarse con la sensación de limpieza. Aunque pueda parecer algo banal, ¿qué dice realmente la ciencia?

La profesora titular de Microbiología Clínica de la Universidad de Leicester, Inglaterra Primrose Freestone, en un artículo en The Conversation, ofrece su visión como científica y da respuesta a esta pregunta.

La microbióloga explica que «en primer lugar, es importante destacar que ducharse es una parte integral de cualquier buena rutina de higiene, independientemente de cuándo prefiera hacerlo» y añade: «Ducharse nos ayuda a eliminar la suciedad y la grasa de nuestra piel , lo que puede ayudar a prevenir erupciones e infecciones cutáneas. La ducha también elimina el sudor, lo que puede eliminar el olor corporal».

En el artículo, la profesora asegura que aunque muchas personas piensan que el olor corporal lo provoca directamente el sudor, en realidad el responsable es la actividad de las bacterias que viven en la superficie de la piel. El sudor recién producido, de hecho, es prácticamente inodoro.

Las bacterias presentes en la piel, especialmente las del género Staphylococcus, utilizan el sudor como fuente de nutrientes. Al descomponer los compuestos presentes en él, liberan una sustancia sulfúrica conocida como tioalcohol, que es la responsable del característico olor corporal que muchas personas reconocen.

El responsable del olor corporal es la actividad de las bacterias que viven en la superficie de la piel

A lo largo del día, tanto el cuerpo como el cabello acumulan de forma inevitable distintos contaminantes y alérgenos presentes en el ambiente, como partículas de polvo o polen. A esta exposición se suma la producción natural de sudor y grasa sebácea de la piel. Aunque parte de estas sustancias queda retenida en la ropa, otra parte termina trasladándose a la ropa de cama, especialmente a las sábanas y a las fundas de almohada.

Además, el sudor y los aceites naturales de la piel crean un entorno favorable para el crecimiento de bacterias que forman parte del microbioma cutáneo. Estos microorganismos, que viven habitualmente sobre la piel humana, pueden transferirse con facilidad a las superficies con las que mantenemos un contacto prolongado, como ocurre con las sábanas durante la noche.

Ducharse antes de acostarse permite eliminar parte de los alérgenos, el sudor y la grasa acumulados a lo largo del día. De esta manera, cuando una persona se mete en la cama lo hace con menos cantidad de estas sustancias adheridas al cuerpo, lo que reduce parcialmente la contaminación de la ropa de cama.

Ducharse por la noche no impide que el cuerpo continúe sudando mientras dormimos

Sin embargo, esta práctica no impide que el cuerpo continúe sudando mientras dormimos. Este proceso forma parte de la regulación natural del organismo y se produce incluso cuando la temperatura ambiental es baja. Durante ese tiempo, los microbios presentes en la piel utilizan los nutrientes del sudor para multiplicarse. Como resultado, al despertar es probable que algunos de estos microorganismos se hayan depositado en las sábanas y que aparezca cierto olor corporal.

Limpieza de la ropa de cama

A esta situación se suma otro factor que puede reducir los beneficios de la ducha nocturna: la falta de una limpieza frecuente de la ropa de cama. Si las sábanas no se lavan con regularidad, los microorganismos responsables del mal olor pueden permanecer en ellas y transferirse de nuevo al cuerpo durante el descanso.

La ducha nocturna tampoco evita la caída natural de células muertas de la piel. Estas diminutas partículas, que el organismo desprende constantemente, se convierten en alimento para los ácaros del polvo. Sus excrementos pueden resultar alergénicos para muchas personas, por lo que si la ropa de cama no se limpia con frecuencia puede producirse una acumulación de células cutáneas que favorece la proliferación de estos organismos microscópicos.

La ducha matutina permite eliminar las células muertas, el sudor y las bacterias que se hayan transferido desde las sábanas durante la noche

Los residuos generados por los ácaros están relacionados con la aparición de alergias y pueden agravar problemas respiratorios como el asma. En este contexto, la ducha matutina presenta una ventaja adicional: permite eliminar las células muertas, el sudor y las bacterias que se hayan transferido desde las sábanas durante la noche.

Esta práctica resulta especialmente útil cuando la ropa de cama no se ha lavado recientemente. Ducharse por la mañana ayuda a limpiar el cuerpo de los microbios que se hayan podido acumular durante el descanso antes de ponerse ropa limpia y comenzar el día.

Mejor la ducha matutina

Además, empezar la jornada con una ducha reduce la cantidad de sudor disponible para las bacterias responsables del mal olor corporal. Como consecuencia, es más probable mantener una sensación de frescor durante más tiempo a lo largo del día en comparación con quienes se duchan únicamente por la noche. Desde el punto de vista de una microbióloga, por tanto, la ducha matutina resulta preferible.

Desde el punto de vista de una microbióloga, por tanto, la ducha matutina resulta preferible

En cualquier caso, la elección del momento para ducharse suele depender de las preferencias personales. Algunas personas prefieren hacerlo al final del día, mientras que otras optan por comenzar la mañana con esta rutina de higiene. Lo más importante es mantener hábitos adecuados de limpieza.

Entre ellos destaca la higiene regular de la ropa de cama. Independientemente de si se prefiere la ducha por la mañana o por la noche, se recomienda lavar las sábanas y las fundas de almohada al menos una vez por semana para eliminar sudor, bacterias, células muertas y aceites sebáceos acumulados.

El lavado frecuente también ayuda a eliminar posibles esporas de hongos y los nutrientes que estos microorganismos utilizan para crecer. De esta manera, mantener una buena higiene de la ropa de cama contribuye a mejorar tanto la salud como la calidad del descanso.

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