Control de la insulina

Control de la insulinaGetty Images

Adiós al pinchazo diario: así cambia la vida de los pacientes con diabetes 2

La monitorización continua de glucosa en tiempo real mejora de forma significativa el control glucémico

La diabetes es una de las enfermedades crónicas más complejas de manejar. Mantener los niveles de glucosa dentro del rango adecuado resulta clave para evitar complicaciones graves como ceguera, amputaciones, enfermedades cardiovasculares o muerte prematura. En este contexto, la hemoglobina glicosilada (HbA1c) se utiliza como indicador fundamental del control glucémico a largo plazo.

La diabetes tipo 2 representa cerca del 90 % de los casos a nivel mundial. Tradicionalmente, el control se realiza mediante punciones digitales, que permiten ajustar tratamientos, dieta y actividad física.

Sin embargo, la monitorización continua de glucosa ha surgido como una alternativa menos invasiva. Este sistema utiliza un sensor colocado en el brazo que transmite datos en tiempo real a un dispositivo móvil o lector, permitiendo un seguimiento constante durante el día y la noche, así como alertas ante niveles altos o bajos.

Aunque esta tecnología ya ha transformado el manejo de la diabetes tipo 1, su papel en la diabetes tipo 2 sigue siendo objeto de debate, especialmente en pacientes con terapias más recientes, lo que ha limitado su acceso.

Ahora, un ensayo clínico de gran escala ha evidenciado que esta monitorización sí que mejora de forma significativa el control glucémico en adultos con diabetes tipo 2 tratados con insulina basal.

El estudio, denominado FreeDM2, comparó la eficacia de la monitorización continua de glucosa (MCG) frente a la medición tradicional mediante punción digital. Sus resultados, publicados en The Lancet Diabetes & Endocrinology, respaldan el uso de tecnologías avanzadas para mejorar el control de la enfermedad.

En el ensayo FreeDM2, dirigido por Emma Wilmot, de la Universidad de Nottingham, participaron 303 personas, asignadas de forma aleatoria a monitorización continua o a control mediante punción digital. Durante las primeras 16 semanas realizaron autocontrol, seguido de otras 16 semanas con apoyo médico. Los resultados mostraron que quienes utilizaron MCG lograron reducciones significativamente mayores en los niveles de HbA1c tanto a las 16 como a las 32 semanas, evidenciando beneficios sostenidos en ambas fases.

Según explican en un comunicado las doctoras Emma Wilmot y Lala Leelarathna, los participantes describieron la tecnología como un «cambio radical», al ofrecerles una nueva perspectiva sobre el manejo de su enfermedad.

Por su parte, Lala Leelarathna destacó que en la primera fase los pacientes mejoraron su control glucémico sin necesidad de nuevos fármacos, gracias al uso de la información proporcionada por los sensores. En la segunda fase, con la introducción de nuevas terapias, se observaron mejoras adicionales.

Lucy Chambers, de Diabetes UK, subrayó que esta tecnología ofrece una visión casi en tiempo real de los niveles de glucosa, reduciendo la necesidad de punciones constantes y facilitando un control más seguro y eficaz en la vida diaria.

El estudio refuerza así la necesidad de ampliar el acceso a la monitorización continua de glucosa en determinados pacientes con diabetes tipo 2. No obstante, los investigadores señalan que aún es necesario evaluar su rentabilidad y garantizar que las personas que cumplen los criterios establecidos por las guías clínicas puedan acceder a esta tecnología en condiciones de equidad.

La investigación fue dirigida por Emma Wilmot, de la Universidad de Nottingham y del University Hospitals of Derby and Burton NHS Foundation Trust, junto a Lala Leelarathna, del Imperial College London y el Imperial College Healthcare NHS Trust. Además, los hallazgos serán presentados en la Conferencia Profesional de Diabetes UK celebrada en Liverpool.

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