La contaminación acústica provoca 4.000 hospitalizaciones y 1.000 muertes anuales en España
Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido
El ruido, un enemigo invisible: riesgos cardiovasculares, insomnio y pérdida auditiva al alza
La contaminación acústica provoca 4.000 hospitalizaciones y 1.000 muertes anuales en España
Un informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), asegura que en torno a una de cada cinco personas vive en zonas en las que los niveles de ruido se consideran perjudiciales para la salud, mientras que en España provoca 4.000 hospitalizaciones y 1.000 muertes prematuras anuales.
La Federación de Asociaciones de Implantados Cocleares de España (AICE) afirma: «Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas que usan dispositivos de audio portátiles pueden exponerse, en 15 minutos de música a 100 decibelios, al mismo nivel de sonido que una persona que trabaja en el sector industrial en una jornada de ocho horas de trabajo a 85 decibelios. Los límites de volumen del oyente típico están entre los 75 y los 105 decibelios, ¡un umbral preocupante!».
Alteraciones de sueño
Esta exposición constante puede dar lugar a alteraciones del sueño, que se considera el efecto no auditivo más perjudicial consecuencia de la contaminación acústica, y es que el ruido nocturno puede deteriorar la calidad del sueño, haciendo que las personas tarden más en conciliarlo, que se despierten antes de lo necesario o que pasen menos tiempo en sueño profundo y en fases superficiales.
Durante el sueño, las personas siguen percibiendo los sonidos ambientales e incluso reaccionan fisiológicamente a ellos, aunque dependerá de su duración, intensidad y frecuencia, motivo por el que AICE ha subrayado la importancia de controlar y limitar el ruido incluso aunque no haya quejas concretas.
Los efectos del ruido en la salud
A corto plazo, el ruido puede provocar en las personas una mayor irritabilidad, impulsividad y somnolencia, además de un menor rendimiento; a largo plazo, las personas se exponen a un mayor riesgo de padecer alteraciones metabólicas, cardiovasculares, psiquiátricas y neurológicas.
Aunque se ha resaltado la contaminación acústica durante la noche, la que ocurre durante el día es igualmente perjudicial, sobre todo sobre la salud auditiva, y es que los ruidos pueden dar lugar a una pérdida de la capacidad auditiva o a sufrir acúfenos, pero también aumenta la presión arterial y los niveles de estrés, lo que provoca alteraciones en el estado de ánimo, del sueño, enfermedades cardíacas, enfermedades mentales, efectos metabólicos, complicaciones al nacer o disminución del desarrollo cognitivo y rendimiento de los niños.