La dermatóloga Ana da consejos para ducharse correctamente

La dermatóloga Ana Molina da consejos para ducharse correctamenteGetty Images

¿Cuántas veces hay que ducharse al día? La dermatóloga Ana Molina desmonta los mitos más extendidos

Existe la creencia de que cuanto más nos duchamos, más limpia y saludable estará nuestra piel. Sin embargo, los dermatólogos advierten de que un exceso de higiene puede alterar la barrera cutánea y favorecer la sequedad, la irritación e incluso algunos problemas dermatológicos.

La dermatóloga Ana Molina recuerda que, para la mayoría de las personas, una ducha al día suele ser suficiente. «Si hace mucho calor o se realiza ejercicio físico, puede añadirse una segunda ducha rápida y sin jabón», explica la doctora.

Para mantener una correcta higiene sin perjudicar la salud de la piel, la experta recomienda seguir cinco pautas sencillas:

1. Duchas cortas

La duración ideal de una ducha no debería superar los cinco minutos. Permanecer demasiado tiempo bajo el agua puede eliminar parte de la grasa natural que protege la piel.

2. Agua templada, no caliente

La temperatura del agua debería situarse alrededor de los 33 grados, una cifra cercana a la temperatura natural de la piel.

Aunque el agua muy caliente proporciona sensación de confort, también elimina con mayor facilidad los lípidos protectores de la piel, favoreciendo la sequedad y la irritación.

3. Mejor con las manos que con esponja

La especialista aconseja utilizar las manos para aplicar el jabón. Las esponjas pueden acumular microorganismos y, además, producir pequeñas lesiones o irritaciones en la superficie cutánea.

4. Elegir jabones suaves

La dermatóloga recomiendan utilizar limpiadores suaves, como los denominados syndet o los oleogeles, que respetan mejor la barrera cutánea.

Además, no es necesario enjabonarse completamente todos los días. Basta con limpiar a diario las zonas donde se concentra el sudor y se genera más olor corporal, como las axilas, las ingles, los pies y la cara.

5. Secar la piel sin frotar

Tras la ducha, es importante secar bien la piel, pero evitando frotar intensamente con la toalla. También conviene prestar especial atención a los pliegues cutáneos, donde la humedad retenida puede favorecer la aparición de hongos e infecciones.

Los expertos recuerdan que una higiene adecuada no depende tanto de la frecuencia de las duchas como de realizarlas de forma correcta y respetando el equilibrio natural de la piel.

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