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Las personas mayores deben extremar la protección solar en veranoGetty Images/iStockphoto

Verano y sol

Seis claves para aplicar correctamente el protector solar en personas mayores

Los especialistas recuerdan que la fotoprotección debe formar parte de la rutina diaria

La exposición al sol en las personas mayores no se limita a los días de playa o piscina. Actividades cotidianas como pasear, comer en una terraza, acudir a un centro de día o realizar trayectos a pie pueden suponer una exposición suficiente a la radiación ultravioleta como para provocar quemaduras, irritaciones o empeorar lesiones cutáneas preexistentes.

Los especialistas advierten de que, con el envejecimiento, la piel se vuelve más vulnerable. La pérdida progresiva de grosor, elasticidad y capacidad de regeneración, unida al daño solar acumulado durante décadas, incrementa el riesgo de sufrir lesiones cutáneas durante los meses de verano.

Por ello, los expertos insisten en que el protector solar no debe considerarse un producto de uso ocasional, sino una medida preventiva diaria durante los periodos de mayor radiación.

En una persona mayor, una quemadura solar tiene más impacto que en un adulto jovenCristina VillegasJefa de Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

«En una persona mayor, una quemadura solar tiene más impacto que en un adulto joven. La piel suele ser más fina, se reseca con facilidad y tarda más en regenerarse. Además, si existen heridas, úlceras, manchas previas o cicatrices recientes, la radiación irrita la zona y dificulta la recuperación», explica Cristina Villegas, jefa de Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) recomienda evitar la exposición solar entre las 12.00 y las 16.00 horas, utilizar protectores que ofrezcan cobertura frente a la radiación UVA y UVB, aplicarlos al menos 30 minutos antes de la exposición y renovarlos cada dos horas. Asimismo, recuerda que el uso de crema solar debe complementarse con otras medidas de protección, como sombreros, gafas de sol, ropa ligera y la permanencia en espacios con sombra.

Fotoprotección adaptada

Los especialistas subrayan que la protección solar debe ajustarse a las capacidades y necesidades de cada persona mayor.

«La fotoprotección debe adaptarse a la situación funcional de cada persona. En ocasiones, la dificultad no está en conocer la recomendación, sino en poder aplicarla correctamente. Si hay rigidez en los hombros, dificultad para agacharse, pérdida de fuerza o deterioro cognitivo, zonas como la espalda, los pies o la parte posterior de las piernas quedan sin cubrir. En esos casos, ayudar a aplicar el protector también forma parte del cuidado preventivo, porque evita molestias que después limitan salidas, descanso o movilidad», señala Miriam Piqueras, directora Médica de Sanitas Mayores.

Seis claves

Los especialistas de Sanitas Mayores recomiendan seguir una serie de pautas sencillas para garantizar una protección eficaz:

Aplicar la crema antes de salir de casa. El protector debe extenderse sobre la piel limpia y seca unos 30 minutos antes de la exposición solar. Hacerlo antes de vestirse facilita cubrir adecuadamente zonas como hombros, escote, cuello, antebrazos y piernas.

Utilizar la cantidad adecuada. Una aplicación insuficiente reduce significativamente la eficacia del producto. Para el rostro, puede utilizarse como referencia la cantidad equivalente a dos líneas de crema extendidas sobre dos dedos. Para el cuerpo, la AEMPS aconseja aproximadamente dos cucharadas, unos 30 mililitros, cuando existe una amplia superficie expuesta.

No olvidar zonas especialmente vulnerables. Orejas, nuca, labios, dorso de las manos, empeines o cuero cabelludo en personas con poco cabello son áreas que con frecuencia quedan sin proteger y que reciben una elevada exposición solar.

Renovar la aplicación periódicamente. Una única aplicación por la mañana no garantiza protección durante toda la jornada. Si la persona permanece al aire libre, el protector debe reaplicarse cada dos horas y siempre después de sudar, bañarse o secarse con una toalla.

Evitar exposiciones prolongadas. Los expertos recomiendan realizar las actividades al aire libre preferentemente a primera hora de la mañana o al final de la tarde. Ante dudas sobre vitamina D, fragilidad ósea o necesidad de suplementación, aconsejan consultar con un profesional sanitario.

Comprobar el estado del producto. Las cremas solares abiertas desde la temporada anterior no deben utilizarse si han superado el periodo recomendado tras su apertura o presentan alteraciones de color, olor o textura. La exposición prolongada al calor también puede deteriorar su eficacia.

«El protector solar permite mantener salidas, paseos y actividades al aire libre sin asumir riesgos innecesarios. Incorporarlo a la rutina diaria, igual que la hidratación o la medicación pautada, facilita que el verano sea más seguro para las personas mayores y para quienes las acompañan», concluye la directora Médica de Sanitas Mayores.

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