El deporte es clave a partir de los 55 años
Los mayores de 55 años rompen mitos: así cuidan su salud
El 75% cuida su alimentación y el 57% realiza ejercicio de forma habitual
Con la llegada de septiembre y la vuelta a la rutina, recuperar una alimentación saludable, retomar el ejercicio o prestar más atención al bienestar suele convertirse en uno de los propósitos habituales. Sin embargo, para buena parte de los mayores de 55 años, estos hábitos no responden a una cuestión estacional, sino que forman parte de su día a día.
Así lo refleja el VI Barómetro del Consumidor Sénior, elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, que dibuja un perfil de población sénior más activo, preocupado por su bienestar, socialmente participativo y cada vez más familiarizado con las herramientas digitales. Los datos cuestionan, además, algunos de los estereotipos más extendidos sobre el envejecimiento.
No es una cuestión de edad
Frente a la idea de que las personas mayores descuidan su salud, los datos muestran una realidad diferente. El 75 % asegura cuidar su alimentación, mientras que más de la mitad adopta otras medidas preventivas: el 53 % se realiza chequeos médicos, otro 53% evita el consumo de alcohol y tabaco y el 50% procura respetar las horas de sueño.
El informe apunta, además, a una mayor concienciación conforme aumenta la edad. Los sénior parecen asumir progresivamente que cuidar la salud no significa únicamente responder ante una enfermedad, sino también anticiparse a posibles problemas y mantener hábitos que favorezcan un envejecimiento saludable.
Menos visitas al médico
Tampoco se corresponde con los datos la imagen de unos sénior que acuden constantemente a los centros sanitarios. El 81 % visita al médico menos de una vez al mes, mientras que solo el 1 % lo hace todas las semanas.
Es cierto que la frecuencia de las consultas aumenta a partir de los 70 años, pero incluso en este grupo la mayoría mantiene un contacto relativamente moderado con los servicios sanitarios: el 75 % acude menos de una vez al mes.
Casi seis de cada diez hacen ejercicio
El sedentarismo es otro de los estereotipos asociados con frecuencia al envejecimiento. Sin embargo, el barómetro revela que el 57 % de los mayores de 55 años realiza ejercicio físico de forma habitual.
La actividad física desempeña un papel especialmente relevante a medida que avanza la edad, ya que contribuye a mantener la salud, el bienestar y la calidad de vida. En esta línea, la guía Vida activa, longevidad sana. Guía sobre deporte y envejecimiento activo, del Centro de Investigación Ageingnomics, destaca el ejercicio como uno de los pilares del envejecimiento activo.
Bienestar emocional
Otro de los mitos que cuestiona el estudio es el que vincula directamente el paso de los años con una pérdida de bienestar emocional. Los resultados muestran que el 79 % de los sénior se considera bastante o muy feliz, una percepción que incluso mejora con la edad.
Además, el 38 % afirma cuidar activamente su salud emocional, porcentaje que alcanza el 43% entre quienes tienen entre 60 y 64 años. La vida social y cultural también ocupa un lugar importante: el 53 % participa en actividades sociales y el 72 % en actividades culturales.
Estos datos dibujan a una población que mantiene vínculos con su entorno y que encuentra en la participación social y cultural una vía para preservar su bienestar emocional y mental.
La tecnología gana terreno
La relación de los sénior con la tecnología también está cambiando. Lejos de permanecer al margen de las herramientas digitales relacionadas con la salud, cada vez más personas de este colectivo recurren a ellas.
La telemedicina ya es utilizada por el 28 % de los mayores de 55 años, tres puntos porcentuales más que en la edición anterior del barómetro. Aunque todavía se trata de un recurso utilizado principalmente de forma puntual —el 67,8 % de quienes recurren a estas herramientas lo hace ocasionalmente—, la evolución apunta a una incorporación progresiva de la tecnología al cuidado de la salud.
Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, destaca que «los datos muestran una tendencia clara hacia la digitalización de la salud en la población sénior, pero evidencian que el reto no es solo aumentar el acceso, sino fomentar un uso más frecuente, autónomo y confiado».
Envejecimiento cada vez más activo
Los datos del barómetro reflejan, en definitiva, una transformación en la manera de vivir y entender la madurez. Los mayores de 55 años están cada vez más implicados en el cuidado de su salud, mantienen una vida social y cultural activa y comienzan a incorporar nuevas herramientas tecnológicas a sus rutinas.
«El envejecimiento saludable se ha convertido en uno de los objetivos vitales más relevantes para una población cada vez más longeva. En este sentido, el final del verano y la vuelta a la rutina pueden ser una buena oportunidad para revisar nuestros hábitos y reforzar el cuidado de la salud. No se trata solo de vivir más años, sino de hacerlo con calidad de vida, autonomía y bienestar físico y mental. Si bien persisten ciertos retos, como una mayor integración de la salud emocional o el uso más frecuente de herramientas digitales, la tendencia general apunta hacia un envejecimiento activo, autónomo y cada vez más conectado con las nuevas dinámicas sociales y sanitarias», señala Juan Fernández Palacios.
Este cambio de perspectiva plantea también nuevos retos para las instituciones y las empresas. La adaptación de los servicios a una población sénior más activa, digital y preocupada por su bienestar será clave para favorecer no solo su autonomía y calidad de vida, sino también su plena participación en la sociedad.