Instinto de supervivencia: el sorprendente origen de morderse las uñas

Morderse las uñas puede causar lesiones irreversiblesGetty Images/iStockphoto

Cómo dejar de morderse las uñas: trucos eficaces para acabar con este hábito

Morderse las uñas puede causar lesiones irreversibles y aumentar el riesgo de infecciones

La onicofagia, el hábito compulsivo de morderse las uñas, suele comenzar durante la infancia y, en muchos casos, se prolonga hasta la edad adulta. Aunque a menudo se considera únicamente un problema estético, los especialistas alertan de que esta conducta puede tener consecuencias importantes para la salud, incluyendo lesiones permanentes en la matriz ungueal.

La Dra. Lourdes Navarro, dermatóloga y especialista en patologías de las uñas, explica que las personas que se muerden las uñas de forma repetida pueden desarrollar, a corto plazo, problemas locales en la piel que rodea la uña.

«Las personas con el hábito de morderse repetidamente las uñas, a corto plazo pueden tener problemas locales de inflamación de la piel que rodea la uña, y una mayor predisposición a infecciones por virus, bacterias y hongos», señala la especialista.

Además, advierte de que, si la onicofagia se mantiene en el tiempo, pueden aparecer alteraciones permanentes en la estructura y morfología de la uña, así como problemas en la cavidad oral.

En la misma línea, Margaret E. Parsons, médico de la Asociación Americana de Dermatología, subraya que este hábito favorece la transmisión de microorganismos entre la boca y las manos. «Morderse las uñas puede predisponer a la infección a medida que bacterias dañinas y virus pasan de la boca a los dedos y de las uñas a la cara y la boca», afirma.

Estrategias para abandonar el hábito

Los expertos recomiendan distintas medidas para ayudar a los pacientes a dejar de morderse las uñas y reducir el riesgo de complicaciones.

1. Mantener las uñas cortas

Llevar las uñas bien recortadas reduce la tentación de morderlas y limita el daño que puede producirse.

2. Utilizar esmaltes de sabor amargo

Existen productos específicos de venta libre con sabor desagradable que pueden actuar como elemento disuasorio y ayudar a abandonar el hábito.

3. Realizar manicuras con regularidad

Mantener unas uñas cuidadas puede convertirse en un incentivo para evitar estropearlas. El esfuerzo y el coste económico asociados a la manicura suelen favorecer la adherencia al cambio.

4. Cubrir las uñas

El uso de guantes o incluso de apósitos adhesivos puede impedir el acceso directo a las uñas y reducir la conducta compulsiva.

5. Sustituir el hábito

Cuando aparezca la necesidad de morderse las uñas, los especialistas aconsejan recurrir a alternativas, como utilizar una pelota antiestrés u otros objetos destinados a canalizar la ansiedad.

6. Identificar los desencadenantes

Reconocer qué situaciones favorecen la onicofagia es clave para combatirla. Los desencadenantes pueden ser físicos, como la presencia de padrastros o irregularidades en las uñas, o emocionales, como el estrés, la ansiedad o el aburrimiento.

7. Apostar por un abandono progresivo

Algunos médicos recomiendan seguir un método gradual para abandonar este hábito perjudicial, centrando inicialmente los esfuerzos en dejar de morder una o varias uñas hasta conseguir eliminar por completo la conducta.

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