Harina de algarroba
La harina de los «pobres» que podría ayudar a evitar los picos de glucosa
La algarroba es un alimento rico en fibra y polifenoles
La algarroba es el fruto del algarrobo, un árbol mediterráneo que ya se cultivaba en el antiguo Egipto. Pertenece a la familia de las leguminosas y está formada por una vaina que contiene las semillas que se utilizan en la industria alimentaria para obtener goma garrofín, un aditivo con propiedades espesantes.
La vaina que las recubre suele desecharse, sin embargo la Dra. Jara Pérez, investigadora del Foro Teófilo Hernando, una iniciativa de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) explica que «es una fuente extraordinaria de fibra y polifenoles».
La investigadora afirma que la algarroba ha estado tradicionalmente vinculada a la alimentación del ganado y también fue considerada comida «de pobres» durante la posguerra española. Esta percepción contribuyó a que su consumo descendiera durante décadas, hasta dejar de formar parte de la dieta habitual.
La Dra. Pérez, también investigadora del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), explica: «La harina de algarroba es muy rica en fibra y polifenoles y, además, presenta la particularidad de que ambos están unidos entre sí mediante diversos enlaces químicos. Esto genera lo que llamamos ‘complejo fibra-polifenol’ y resulta muy interesante en salud, especialmente en personas en situación de prediabetes y diabetes».
Fibra y polifenoles
Para la investigadora, tanto la fibra como los polifenoles siguen siendo componentes poco conocidos por la población. «La fibra se relaciona solo con ‘ir mejor al baño’, pero la sociedad no sabe que esta parte de los alimentos vegetales que no llegamos a absorber tiene interacciones con nuestra microbiota, y tampoco conoce la relevancia que tiene en cuanto a la reducción del riesgo de diversas enfermedades crónicas», apunta.
Respecto a los polifenoles, son compuestos presentes en todos los alimentos de origen vegetal y con múltiples efectos beneficiosos, «como la modulación de la microbiota o la reducción de la inflamación, por lo que poseen efectos beneficiosos frente al riesgo cardiovascular y la diabetes tipo 2», matizó.
Como los estudios en humanos son escasos, la Dra. Jara recordó que aún no es posible indicar una cantidad recomendada de consumo, pero «desde el punto de vista de la seguridad, la harina de algarroba es un alimento tradicional que puede consumirse sin problemas por una persona con diabetes en el contexto de una alimentación saludable como fuente de fibra y polifenoles». Eso sí, aclaró la investigadora, hay que tener especial cuidado con aquellas recetas de repostería que combinan la harina de algarroba con harinas refinadas y grasas de mala calidad ya que, en este caso, deja de ser una opción saludable.
Algarroba o cacao
Frente a la pregunta de si la algarroba podría sustituir totalmente al cacao, esta investigadora del Foro Teófilo Hernando destacó que ambos comparten un aspecto visual y culinario muy similar, y son alimentos de origen vegetal que aportan cantidades importantes de fibra y compuestos antioxidantes beneficiosos para la salud.
Sin embargo, «no se trata de elegir entre uno y otro, sino de alternarlos en la dieta», manifestó, aunque concluyó con este mensaje: «La algarroba es una opción medioambientalmente mucho más interesante, con menor impacto ecológico que el cultivo del cacao porque, de hecho, el cultivo del algarrobo tiene efectos beneficiosos en suelos con alto riesgo de desertización».