El exceso de luz nocturna altera la estructura del corazón
Demasiada luz por la noche altera la forma y el funcionamiento del corazón
La exposición a la luz durante la noche podría tener consecuencias relevantes para la salud cardiovascular. Un estudio realizado con más de 11.000 personas y publicado este jueves en European Heart Journal relaciona la exposición nocturna a niveles elevados de luz con cambios en la estructura y el funcionamiento del corazón que podrían resultar perjudiciales a largo plazo.
La investigación, dirigida por el profesor Lu Qi, de la Universidad de Tulane (Nueva Orleans, Estados Unidos), analiza por primera vez cómo la exposición habitual a la luz durante la noche se relaciona con cambios concretos en las cavidades cardíacas.
«Estudios observacionales previos han relacionado la exposición a la luz nocturna con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, pero se sabía poco sobre los cambios estructurales y funcionales del corazón asociados. Realizamos esta investigación para averiguar qué le sucede al corazón con el tiempo cuando las personas se exponen a demasiada luz durante la noche», explicó el profesor Qi.
Más luz por la noche
El estudio contó con 11.071 participantes del UK Biobank. Durante siete días, todos ellos llevaron en la muñeca un sensor capaz de registrar la cantidad de luz a la que estaban expuestos durante la noche. Tres años después, los investigadores realizaron una resonancia magnética cardíaca para analizar con detalle tanto la estructura como el funcionamiento del corazón.
Los resultados se obtuvieron al comparar a las personas que habían estado expuestas a más de tres lux de luz durante la noche con aquellas que prácticamente no habían recibido luz en ese periodo. Un lux equivale a un lumen por metro cuadrado y los expertos aconsejan no superar esta medida durante la noche para asegurar un buen descanso.
Los participantes con una mayor exposición presentaban un engrosamiento de la pared del ventrículo izquierdo, una de las principales cavidades del corazón. Este cambio hacía que el espacio interior de la cavidad fuera menor. Además, los investigadores observaron señales compatibles con una menor capacidad del músculo cardíaco para contraerse durante cada latido, un posible indicador temprano de alteración de la función cardíaca.
Los cambios no se limitaron al ventrículo izquierdo. También se detectaron modificaciones en el ventrículo derecho y en la aurícula izquierda, otras dos estructuras fundamentales para el funcionamiento del corazón.
«Este es el primer estudio de este tipo y demuestra que la exposición a niveles más altos de luz durante la noche está relacionada con la remodelación cardíaca. En este proceso, la estructura y la función del corazón cambian, y solemos observarlo como respuesta al estrés crónico o a una lesión cardíaca. Es la forma en que nuestro cuerpo se adapta a ese estrés, pero en última instancia debilita el corazón y puede provocar insuficiencia cardíaca», afirmó el profesor Qi.
Contaminación lumínica
Los autores plantean que la contaminación lumínica podría considerarse un nuevo factor de riesgo cardiovascular. Sus resultados, junto con los obtenidos en investigaciones anteriores, apuntan a que reducir la exposición a la luz durante la noche podría convertirse en una estrategia más para prevenir las enfermedades cardíacas.
Esta posibilidad también aparece recogida en un editorial que acompaña al estudio. El profesor Thomas Münzel, del Centro Médico Universitario de Maguncia (Alemania), y sus colaboradores consideran que los profesionales sanitarios deberían prestar más atención al entorno en el que duermen sus pacientes.
«Es hora de que los médicos, en particular los que manejan pacientes con insuficiencia cardíaca o fibrilación auricular, comiencen a preguntar sobre el entorno del sueño: qué tan oscura está la habitación, si el paciente trabaja en turnos nocturnos y cuánto tiempo pasa frente a las pantallas después del atardecer».
Consejo simple y económico
El consejo es simple y económico: cortinas opacas, iluminación cálida junto a la cama y cubrir los pequeños LED en espera de los aparatos electrónicos domésticos. Desde una perspectiva de salud pública, las implicaciones son aún mayores.
La contaminación lumínica es uno de los pocos peligros ambientales que las ciudades pueden controlar de forma directa y asequible. Ya existen luminarias protegidas, bombillas de espectro cálido y farolas regulables o activadas por movimiento, que son energéticamente eficientes y respetuosas con el clima.