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16 de julio de 2024

Pablo Llama, psicólogo en Proyecto Hombre Madrid

Pablo Llama, psicólogo en Proyecto Hombre MadridEl Debate

Cocaína, la adicción con mayor prevalencia: «El consumo más problemático lo tienen los hombres»

Pablo Llama, psicólogo en Proyecto Hombre Madrid, ha explicado a El Debate, en qué consiste su trabajo y qué debe hacer una persona que tiene adicción a esta sustancia

El 42 % de las personas atendidas en Proyecto Hombre Madrid presentan adicción a la cocaína, posicionándose así como la principal sustancia por la que se demanda tratamiento en dicha entidad.

La cocaína causa diversas complicaciones de salud mental como irritabilidad, agresividad, ansiedad, ataques de pánico, depresión, confusión, alucinaciones, delirios y esquizofrenia paranoide, entre otros. También consecuencias negativas sobre la salud física, como por ejemplo, intoxicaciones, complicaciones cardíacas y accidentes cerebrovasculares, complicaciones en el sistema circulatorio, complicaciones infecciosas o daños en diferentes órganos como el riñón o el hígado.

Coincidiendo con el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas que se celebró este miércoles, Pablo Llama, psicólogo en Proyecto Hombre Madrid, ha explicado a El Debate en qué consiste su trabajo y qué debe hacer una persona que tiene adicción a esta sustancia.

–Muchas de las personas que acuden a Proyecto Hombre lo hacen por la adicción a la cocaína. ¿Cuál es el rango de edad que soléis tratar?

–En Proyecto Hombre tratamos a personas desde los 14 años hasta los 60-70. La edad media de los adultos es entre los 40 y 45 años. Este grupo acude en la mayoría de los casos tras 10 años, 15 o hasta 20 de adicción. Lo cual nos plantea que sería muy importante que pudiéramos prestar ayuda cuanto antes. Esto sería mucho mejor para la persona que está sufriendo ese tipo de problemas y también para su entorno. Es fundamental que también tengamos conciencia de que entre todos podemos acelerar un poco esos procesos.

–Una persona que ya tiene adicción a una sustancia, como puede ser la cocaína, es difícil que acuda a pedir ayuda. Entonces, ¿Cómo es ese proceso desde que llega el paciente hasta que pide la ayuda? Son los familiares los que solicitan el servicio, los amigos, la misma persona…

–Depende sobre todo un poco de la edad y de cada caso. Básicamente, cuando estamos hablando de adolescentes y jóvenes, en la gran mayoría de los casos es el entorno o la propia familia la que da la voz de alarma y la que pide ayuda.

En casos de adultos, lo que suele ocurrir es que sí ya es la persona propiamente dicha la que pide ayuda. Sin embargo, nos pasa que para llegar a pedir ayuda, normalmente las consecuencias de su consumo o el comportamiento del entorno le ha llevado a tomar esa decisión.

Las consecuencias que va teniendo la adicción a la cocaína van ayudando a la persona a tomar la decisión. La cuestión es que claro, si se hubiera hecho un poquito antes, pues probablemente las consecuencias no habrían sido las mismas. Pero es importante ayudar a las personas a no tener miedo a pedir ayuda. De hecho, tienen que entender que cuando llegan al Proyecto Hombre, lo que aquí vamos a hacer es valorar su caso de manera individualizada. Es decir, vamos a intentar entender un poco qué es lo que le ha ocurrido y cuál es la mejor manera de ayudarle.

Es verdad que a veces el pedir ayuda en estos casos genera cierto estigma. Ahora lo que tenemos que hacer es luchar un poquito todos en contra de este estigma, entendiendo que cualquier persona en un momento dado puede desarrollar un tipo adicción. Tenemos que entenderlo como otro problema cualquiera de salud mental y, a partir de ahí, pedir ayuda cuanto antes.

–Hoy en día existe una gran diferencia de consumo entre hombres y mujeres. El 91 % que acuden al Proyecto Hombre son hombres y 9 % mujeres. ¿Por qué se suele dar esta diferencia? ¿Cómo es el comportamiento entre hombres y mujeres?

–Muy interesante esta pregunta, porque si nos vamos a los datos, es verdad que el consumo de cocaína sigue siendo probablemente llevado a cabo por varones. Hay una diferencia significativa en cuanto al porcentaje de hombres o mujeres que consumen, pero esas diferencias se hacen un poco más grande, sobre todo cuando hablamos de demandas de tratamiento.

Es verdad que el consumo más problemático de cocaína lo tienen los hombres. Sin embargo, el de las mujeres va aumentando. Sobre todo en las edades más tempranas, en los rangos de edad más jóvenes, ya que estas comienzan a copiar un poco el tipo de consumo de los varones. Aun así, los hombres continúan en un porcentaje más alto.

Hacemos un análisis de cuál es la trayectoria y vemos de qué manera podemos ayudar a que esa persona vuelva a ser autónoma

Lo que sí que ocurre es que a las mujeres les cuesta más reconocer el problema que tienen. Les cuesta más pedir ayuda. Por ello, desde las administraciones y de los propios programas que nosotros mismos trabajamos, tratamos de favorecer que las mujeres reconozcan esta problemática.

–¿Cómo trabajáis vosotros en Proyecto Hombre con las personas que van a buscar ayuda por su adicción a la cocaína? ¿Cómo es el trabajo?

–Lo que hacemos es escucharlos y entender su problema. A partir de ahí, valoramos cuál es el alcance del problema y proponemos una intervención individualizada. Es decir, hacemos un análisis de cuál es la trayectoria y vemos de qué manera podemos ayudar a que esa persona vuelva a ser autónoma.

Una vez que vamos haciendo esto, en el tratamiento nos centramos sobre todo en reducir el consumo o abstinencia. Luego, pasamos a una segunda fase. Ahí vamos a ir respondiendo a la pregunta de qué es lo que le ha ocurrido a esa persona para desarrollar ese comportamiento adictivo que lleva las riendas de su vida. Todo esto lleva su tiempo y es un proceso acompañado por profesionales como lo son los psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales.

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