María Matilde Muñoz Cazorla
Hallan los restos mortales de Mati, la turista española que desapareció en Indonesia a principios de julio
El cadáver ha sido encontrado enterrado en una playa de una zona cercana a la que le perdió la pista y han sido detenidas dos personas relacionadas con este hallazgo
Este sábado, la policía de Indonesia ha hallado el cuerpo sin vida de María Matilde Muñoz Cazorla, –más conocida como Mati– la turista española de 72 años que llevaba desaparecida en Lombok (Indonesia) desde finales de junio, según han confirmado a Efe el encargado del caso y un familiar de la víctima desde la comisaría del país.
El cadáver ha sido encontrado enterrado en una playa de una zona cercana a la que le perdió la pista y han sido detenidas dos personas relacionadas con este hallazgo, que podría tener tintes homicidas, ha comentado a Europa Press un miembro de la familia.
La viajera Matilde Muñoz llevaba cuatro años alojándose en el Hotel Bumi Aditya, en la zona costera de Senggigi de la isla de Lombok. Era uno de sus lugares preferidos para disfrutar. De hecho, aseguraron fuentes cercanas a Efe, siempre elegía la misma habitación, la 107.
Hace dos meses, concretamente el 29 de junio, Mati mandó a su cuñado un audio felicitándole el cumpleaños, desde ese momento, no volvieron a saber nada más de ella. Sus amigos tampoco tenían noticias. Al pasar los días y no conocer nada un nuevo de ella, su sobrino Ignacio Vilariño denunció su desaparición. En ese momento, Olga (una de sus amigas) y otros conocidos y familiares hicieron todo lo que estaba en su mano para que alguien hiciera algo para localizarla, tanto en Indonesia como en España. No hubo suerte.
Tras lo ocurrido, y el aviso de los familiares, la Embajada Española en Indonesia pidió ayuda a las autoridades del país asiático, y la policía abrió una investigación. Sin embargo, la situación no se movilizó. Olga informó enfadada que no interrogaron a nadie. Además, el hotel donde se hospedaba su amiga enseñó «a los agentes la habitación 110, cuando Mati siempre se alojaba en la 107».
Al ver que no estaban haciendo nada para que la investigación avanzase, los familiares decidieron mandar a un conocido al hotel. Allí, ya en la misma habitación en la que se había hospedado Mati, encontró el pendiente de la mujer, y también comunicó que no había televisión en su habitación. Esto último les pareció extraño, ya que los trabajadores aseguraron que nunca había habido una, pero las fotos que ella había mandado mostraban lo contrario.
Olga tampoco entendió como era posible que, el pasado 24 de agosto, –casi dos meses después de su desaparición– los trabajadores del hotel llamaran a la policía indonesia para decir que habían encontrado la mochila y otras pertenencias de la desaparecida en un contenedor. «¿Un mes y medio después? ¿Cada cuánto recogen las basuras?», se preguntaba Olga. Curiosamente, señaló a Efe, entre sus pertenencias no aparecieron ni el pasaporte, ni la tarjeta visa, ni el móvil.
Otro aspecto que alimenta las sospechas de sus amigos y familiares es que la contable del hotel, Mala, con quien la gallega tenía buen trato desde hacía años, les dijo que Mati le mandó un mensaje diciéndole que estaba en Laos y que se quedaría allí dos semanas. Este texto, aseguró Olga, estaba escrito «en dos frases llenas de faltas cuando Mati escribía perfectamente en inglés».