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Una persona fuma un cigarrilloGetty Images

Un estudio internacional pone en duda el enfoque prohibicionista de Sanidad frente al tabaquismo

Defiende el uso de productos con nicotina como herramientas para dejar de fumar, como es el caso de parches, chicles, cigarrillos electrónicos, tabaco calentado o bolsas de nicotina

La lucha contra el tabaquismo vuelve a situarse en el centro del debate sanitario, pero esta vez con una profunda división entre la evidencia científica internacional y el rumbo regulatorio que sigue España. Un nuevo informe de Action on Smoking and Health (ASH), una organización independiente fundada por el Colegio de Médicos del Reino Unido, insiste en que la reducción de daños debe ser el eje de las políticas públicas sobre nicotina, frente a un enfoque prohibicionista que, según advierte, puede resultar contraproducente para la salud pública.

ASH es una de las entidades más influyentes en el control del tabaquismo a nivel internacional. Su trabajo ha sido clave en Reino Unido para diferenciar claramente entre los riesgos del tabaco combustible y los de la nicotina en sí. Esta distinción es el núcleo del informe Evidence Brief on Nicotine, que subraya una idea incómoda para muchos gobiernos: la nicotina es adictiva, pero no es la principal causa de las enfermedades graves asociadas al tabaquismo.

El estudio recuerda que el verdadero daño proviene del humo del cigarrillo, que contiene miles de sustancias tóxicas y cancerígenas. La nicotina, por sí sola, presenta riesgos relativamente limitados y bien conocidos: dependencia, aumento temporal de la frecuencia cardiaca o de la presión arterial y, a dosis muy elevadas, efectos como mareos o náuseas. No existe evidencia sólida de que cause cáncer ni la mayoría de patologías asociadas a fumar.

Desde esta base, ASH defiende el uso de productos con nicotina como herramientas para dejar de fumar. Parches, chicles, cigarrillos electrónicos, tabaco calentado o bolsas de nicotina ayudan a reducir el síndrome de abstinencia y aumentan las probabilidades de abandono del tabaco. De hecho, diversos estudios citados por ASH muestran que los vapers con nicotina pueden duplicar la tasa de éxito frente a otros métodos tradicionales. En Reino Unido, estas terapias se recomiendan incluso a embarazadas, personas con enfermedades cardiovasculares y, en algunos casos, a menores.

Contraste con las medidas del Gobierno

Este enfoque contrasta de forma directa con la estrategia que prepara el Ministerio de Sanidad en España. El Gobierno pretende equiparar legalmente las alternativas al cigarrillo tradicional, eliminar todos los sabores de los vápers y prohibir de facto las bolsas de nicotina, pese a que estas han demostrado una eficacia similar o superior a los parches y chicles de farmacia para dejar de fumar.

Para ASH, esta vía ignora un principio básico de salud pública: no todos los productos con nicotina conllevan el mismo riesgo. Tratar igual al cigarrillo –responsable directo de miles de muertes al año– y a las alternativas sin combustión puede desincentivar a los fumadores adultos a dar el paso hacia opciones menos dañinas.

El informe concluye con una advertencia clara: la nicotina no debe promoverse entre personas que no fuman, especialmente jóvenes, pero las políticas eficaces deben diferenciar entre adicción y daño. Penalizar o eliminar herramientas de reducción de riesgos puede acabar protegiendo al cigarrillo tradicional, justo lo contrario de lo que se pretende combatir.