Chicas de 15 años usan sus teléfonos inteligentes en una calle de Yakarta
Indonesia veta las redes sociales a 70 millones de menores de 16 años
La responsabilidad de impedir el acceso recae principalmente en las propias plataformas digitales, que se enfrentan a posibles sanciones de no aplicar correctamente las disposiciones establecidas
Alrededor de 70 millones de niños y adolescentes en Indonesia han quedado excluidos de manera oficial del acceso a redes sociales tras la entrada en vigor, este sábado, de una nueva normativa que prohíbe su uso a los menores de 16 años.
Con esta decisión, el país asiático, que cuenta con una población de 284 millones de habitantes, se incorpora al grupo de naciones que han optado por regular el acceso de los jóvenes a las plataformas digitales. La medida se enmarca en un contexto internacional de creciente preocupación por los efectos negativos derivados de la exposición prolongada a contenidos considerados adictivos.
La nueva legislación establece que las cuentas pertenecientes a usuarios menores de 16 años deberán comenzar a ser desactivadas desde este mismo sábado en aquellas plataformas catalogadas como «de alto riesgo». Entre ellas se incluyen servicios ampliamente extendidos como YouTube, TikTok, Facebook, Instagram, Threads y X, además de otras aplicaciones como Bigo Live, centrada en retransmisiones en directo, y el popular videojuego Roblox.
El Gobierno indonesio ha dejado claro que no contempla flexibilizar la aplicación de esta norma. En este sentido, ha advertido a las empresas tecnológicas que deberán cumplir estrictamente con las nuevas exigencias. No obstante, no ha detallado los mecanismos concretos mediante los cuales se garantizará el cumplimiento de la prohibición.
De este modo, la responsabilidad de impedir el acceso de los menores recae principalmente en las propias plataformas digitales. Estas compañías se enfrentan a posibles sanciones, que pueden incluir multas económicas e incluso la suspensión de sus servicios en el país, en caso de no aplicar correctamente las disposiciones establecidas.
Antes incluso de la entrada en vigor de la normativa, algunos menores ya anticipaban posibles formas de eludir las restricciones. «Quizás me dedique a otras actividades, pero creo que pediré ayuda a mi padre o a mi madre para poder entrar» a las redes, admitió Bradley Rowen Liu a la AFP. El niño, de 11 años y usuario habitual de TikTok, explicó que durante los fines de semana o en periodos vacacionales puede llegar a pasar hasta cinco horas diarias utilizando su teléfono móvil.
Frente a esta postura, otros adolescentes muestran una visión diferente sobre el impacto de las redes sociales. Maximillian, de 15 años, reconoció que el tiempo que dedica a estas plataformas le hace sentirse «improductivo» y se mostró favorable a la medida, al considerar que contribuirá a que «los jóvenes puedan concentrarse más en sus estudios».
La decisión adoptada por Indonesia no es un caso aislado. En los últimos años, varios países han reforzado las restricciones relacionadas con la edad de acceso a las redes sociales. Australia figura entre los ejemplos más recientes de esta tendencia, impulsada por la preocupación creciente ante la exposición de los menores a contenidos perjudiciales y el incremento del tiempo que pasan frente a las pantallas.
En paralelo, el debate sobre la responsabilidad de las plataformas digitales sigue intensificándose en otras partes del mundo. En Estados Unidos, un jurado concluyó recientemente que Instagram y YouTube son responsables del carácter adictivo de sus servicios, así como de los problemas de salud mental sufridos durante la adolescencia por una joven californiana. Como consecuencia, se le concedió una indemnización de varios millones de dólares, en un fallo que podría marcar un precedente en este ámbito.
En este escenario, la iniciativa indonesia refleja un endurecimiento de las políticas públicas orientadas a limitar el acceso de los menores a entornos digitales, mientras persisten las dudas sobre la eficacia real de su aplicación y sobre la capacidad de los jóvenes para sortear este tipo de restricciones.