La ministra de Igualdad, Ana Redondo, y la ministra de Sanidad, Mónica García
El blindaje al aborto en la Constitución pasa su primer examen, pero está condenado al fracaso
No basta con una mayoría simple en el Congreso de los Diputados para modificarla, sino que se necesitan mayorías cualificadas
El Congreso de los Diputados ha dicho 'no' a las enmiendas presentadas por PP y Vox para intentar que el aborto no se incluya como derecho constitucional. Esto significa que el texto continua su tramitación parlamentaria y requerirá una mayoría de tres quintos en el Congreso y en el Senado para ser aprobado, por lo que estará avocado al fracaso.
Se trata de la reforma del artículo 43 de la Constitución Española impulsada por el Gobierno con el fin de incluir el aborto en la Carta Magna. Tras el rechazo de la derecha, Sánchez carece de apoyos reales para llevar a cabo esta modificación constitucional.
De hecho, es en la propia Carta Magna en la que se especifica que no basta con una mayoría simple en el Congreso de los Diputados para modificarla, sino que se necesitan mayorías cualificadas, es decir, un acuerdo amplio entre varios partidos.
En concreto, la reforma planteada por el Ejecutivo consiste en añadir un nuevo apartado 4 al artículo 43, que reconoce el derecho a la protección de la salud, para consagrar el derecho al aborto y obligar a los poderes públicos a garantizar su prestación en condiciones de igualdad. Redondo ha insistido en que no se modifica el contenido del derecho, sino que se refuerza su dimensión práctica para evitar desigualdades territoriales y «posibles retrocesos».
Durante el Pleno del Congreso, la ministra de Igualdad, Ana Redondo ha apelado al «diálogo» en su defensa para blindar el aborto en la Constitución y ha pedido un «debate riguroso y honesto». «Y creo, honestamente, que no sería honesto hurtar al Parlamento de lo que constituye su esencia, el diálogo, el debate de ideas, la exposición de múltiples puntos de vista. Especialmente, señorías, en un momento histórico en el que el enfrentamiento se ha adueñado del espacio público y donde el exabrupto nos aleja del sentir común, del interés general, que sí es posible alcanzar con diálogo y consenso», ha asegurado.
Respecto a la posición del PP, la titular de Igualdad ha pedido abandonar su «incomodidad» ante este debate. «Señorías del Partido Popular, créanme, están a tiempo de volver a la senda de la defensa de los derechos de las mujeres, debatamos esta propuesta, confrontemos ideas, busquemos acuerdos. Retiren su enmienda a la totalidad, sean como lo han sido en otro tiempo, un partido de Estado», ha expuesto.
En defensa de las enmiendas a la totalidad, Silvia Franco, del PP, ha tachado la reforma de «desacertada», de «error político y jurídico» y de «un instrumento para la supervivencia política» del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. «Nuestra Constitución es el pilar que sostiene la estabilidad. No es patrimonio de ningún partido ni está al servicio de ninguna estrategia partidista», ha afirmado.
La 'popular' ha calificado el procedimiento elegido por el Ejecutivo para llevar a cabo la reforma como un «atajo», al entender que el procedimiento «se convierte en la causa y no en la consecuencia del contenido de la reforma». «Esta reforma es el último artificio de un Gobierno acorralado por la corrupción, debilitado por los escándalos que tiene la confianza ciudadana erosionada y que además tratan ustedes de hacerlo agitando una bandera feminista que no les pertenece, porque no les pertenece», ha asegurado. Además, ha pedido al Gobierno retirar la propuesta.
Igualmente, Franco ha recalcado que el acceso a la intervención voluntaria del embarazo «está garantizado» en España y ha pedido al Gobierno que deje «de meter miedo» a las mujeres sobre esta cuestión. «Lo que ustedes traen aquí es un triple fraude. Un fraude a la Constitución, un fraude a las mujeres y un fraude a los españoles», ha añadido.
Por su parte, el portavoz de Vox, Joaquín Robles, ha calificado la reforma de «propagandística» y ha acusado al Gobierno de impulsar un «debate artificioso» con fines electorales. También ha cuestionado el procedimiento elegido para la reforma constitucional, al considerar que se busca evitar la vía agravada y ha advertido de posibles conflictos con derechos fundamentales como el derecho a la vida.
En esta misma línea, Robles ha cargado contra el Ejecutivo por, a su juicio, utilizar este debate para «ocultar su ineficacia y su escandalosa corrupción». «Si de verdad quisieran defender a las mujeres españolas, reforzarían la seguridad en las calles, impondrían penas severas, en lugar de rebajarle las condenas. Protegerían nuestras fronteras, evitarían la penetración de doctrinas que consideran inferior a la mujer, apoyarían la natalidad y castigarían con el máximo rigor penal la violencia contra las mujeres, en lugar de venir con puntos violetas e inútiles e improbables reformas de carácter imprudente, fraudulentas en su trámite y contrarias a la construcción de los derechos fundamentales», ha señalado.
En el turno en contra de las enmiendas, la socialista Cristina Narbona ha respondido al PP que «quien mete miedo a las mujeres es una presidenta del Partido Popular que les dice que abortar fuera de Madrid», en referencia a Isabel Díaz Ayuso. Además, ha pedido trabajar «juntos» para «resolver lo que tiene que ver con la libertad y con la igualdad de las mujeres».