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Un grupo de personas con pancartas durante una manifestación por el reconocimiento de las titulaciones médicas extranjerasEuropa Press

La Organización Médica Colegial pide reforzar la homologación de médicos con una prueba clínica antes de ejercer

El informe subraya que el sistema vigente es el más laxo de Europa occidental, ya que no exige pruebas clínicas, ni periodos de práctica supervisada

La Organización Médica Colegial (OMC) ha planteado una propuesta destinada a reforzar el sistema de homologación de títulos de Medicina obtenidos en países extracomunitarios. La finalidad de esta iniciativa es elevar las garantías para los pacientes y también para los propios profesionales, preservar la calidad asistencial y situar el modelo español en línea con los estándares que ya se aplican en otros países europeos.

La corporación propone implantar un sistema de certificación de competencias clínicas que sea previo tanto a la colegiación efectiva como al ejercicio profesional. Este mecanismo estaría dirigido a todos los médicos que hayan cursado su formación fuera de la Unión Europea, con independencia de cuál sea su nacionalidad. De este modo, el criterio no se basaría en el origen del profesional, sino en el lugar en el que se ha desarrollado su formación médica.

El instrumento planteado por la OMC es una Evaluación Clínica Objetiva y Estructurada, conocida como ECOE. La prueba tendría un formato oral y práctico, orientado a comprobar las competencias clínicas de los aspirantes mediante estaciones simuladas. En ellas se reproducirían escenarios clínicos estandarizados y participarían evaluadores específicamente formados para valorar el desempeño de los profesionales.

El propósito de la propuesta es pasar de un modelo de homologación centrado únicamente en la revisión administrativa de documentos a un sistema de homologación clínica reforzada. La OMC defiende que el procedimiento debe acreditar que todos los médicos que ejercen en España disponen, al menos, de las competencias clínicas mínimas necesarias para desarrollar una práctica segura.

El informe elaborado por la corporación médica subraya que el sistema español vigente es el más laxo de Europa occidental. Según advierte, España no exige actualmente pruebas clínicas, ni periodos de práctica supervisada, ni tampoco contempla la participación de los colegios profesionales en el proceso de habilitación para el ejercicio. Esa situación, a juicio de la OMC, genera una diferencia relevante respecto a los modelos existentes en otros países del entorno.

La ECOE propuesta se inspira en fórmulas ya consolidadas en Estados como Alemania, Francia o Reino Unido. En esos países, la acreditación clínica, la evaluación de competencias y el control colegial forman parte del acceso al ejercicio profesional. La Organización Médica Colegial considera que España debe avanzar hacia un esquema similar, de manera que la homologación incorpore una comprobación real de las capacidades clínicas.

La equiparación con Europa, según el planteamiento de la OMC, no implica cerrar la puerta al talento médico internacional. El objetivo no sería limitar la movilidad profesional, sino exigir en España estándares equivalentes a los que se aplican a los médicos formados en las facultades nacionales. En este sentido, la corporación sostiene que la respuesta no debe consistir en restringir la llegada de profesionales, sino en elevar el nivel de exigencia y garantizar la coherencia del sistema.

El informe pone el acento en la necesidad de eliminar la asimetría que existe entre los requisitos exigidos a los egresados nacionales y los aplicados a quienes proceden de sistemas formativos extracomunitarios. Para la OMC, esa diferencia resulta insostenible y puede afectar a la confianza de los ciudadanos en el sistema sanitario si no se refuerzan los mecanismos de verificación.

Además, la organización advierte de que la homologación médica en España tiene consecuencias que van más allá del ámbito nacional. El reconocimiento de un título en nuestro país puede convertirse en una vía indirecta de acceso al mercado profesional europeo, lo que aumenta la responsabilidad institucional del sistema español a la hora de garantizar que quienes reciben la habilitación cumplen con los estándares adecuados.

La propuesta sitúa a la Organización Médica Colegial como un actor esencial en la verificación de competencias. La evaluación se integraría en el proceso de colegiación, reforzando así el papel histórico de la corporación como garante de la calidad asistencial, de la seguridad del paciente y de la buena praxis profesional.

La ECOE se concibe, además, como un marco que debería construirse de manera conjunta entre la Organización Médica Colegial, el Foro de la Profesión Médica y el Ministerio de Sanidad. La intención es articular un sistema compartido que permita reforzar la homologación sin desvincularla de las necesidades del sistema sanitario y de las garantías que deben acompañar al ejercicio de la Medicina.

El presidente de la Organización Médica Colegial, Tomás Cobo, ha resumido el sentido de la iniciativa al afirmar que «La ECOE es, en esencia, un compromiso con el paciente y con la calidad de la medicina que se ejerce en nuestro país».

La propuesta llega después de un año con cifras especialmente elevadas de homologaciones. En 2025, España resolvió de forma favorable 30.303 expedientes de títulos de Medicina procedentes de países extracomunitarios. Esa cifra equivale a 4,46 homologaciones por cada médico egresado de una facultad española durante el mismo periodo.

El sistema actualmente vigente en España se basa en un procedimiento estrictamente documental y administrativo. No exige ningún examen de conocimientos clínicos, tampoco contempla un periodo de práctica supervisada y no incorpora a los Colegios de Médicos en la comprobación de la idoneidad profesional antes de conceder la habilitación para ejercer. Para la OMC, esta diferencia estructural con respecto a otros países europeos convierte al modelo español en el más permisivo de Europa occidental y justifica la necesidad de una reforma que refuerce la seguridad clínica y la confianza en el sistema sanitario.