Fundado en 1910

El uso del papel de aluminio responde a un principio físico sencilloPixabay

El truco del papel de aluminio contra el calor que los arquitectos aconsejan en caso de emergencia

Entre todas las soluciones que se han hecho virales, hay una que se ha extendido rápidamente por ventanas y balcones de toda Europa

Con las olas de calor golpeando de lleno y las viviendas convertidas en refugios térmicos, miles de personas buscan métodos para frenar la entrada del sol en sus hogares. Entre todas las soluciones que se han hecho virales, hay una que se ha extendido rápidamente por ventanas y balcones de toda Europa: cubrir los cristales con papel de aluminio.

Aunque este remedio casero promete rebotar la radiación solar y evitar que la vivienda se convierta en un horno, los arquitectos y expertos en edificación coinciden en su diagnóstico: es una solución de emergencia eficaz a corto plazo, pero no sustituye a una correcta protección térmica.

El uso del papel de aluminio responde a un principio físico sencillo. Al colocar la cara brillante hacia el exterior, parte de los rayos solares rebotan antes de penetrar en el cristal y calentar el aire interior. En viviendas antiguas o mal aisladas que no cuentan con persianas o aire acondicionado, este truco económico puede aportar un alivio temporal y reducir el gasto en climatización.

Sin embargo, los especialistas advierten de que se trata de un simple parche. El uso continuado de láminas opacas sobre los cristales puede provocar una acumulación excesiva de temperatura sobre el propio vidrio, deteriorarlo con el tiempo y privar por completo al hogar de luz natural.

La clave de los expertos

Para adaptar realmente un hogar a las altas temperaturas del verano, los arquitectos e interioristas señalan que la clave no es tapar el cristal desde dentro, sino bloquear el calor antes de que toque la ventana. Elementos como cortinas térmicas o toldos bien dimensionados ofrecen un rendimiento muy superior a cualquier truco casero.

Desde la firma especializada Cortinadecor subrayan que el fallo más común al intentar frenar el sol es descuidar la orientación solar y los márgenes de cobertura: «Un toldo que cubre completamente la superficie expuesta suele ofrecer mejores resultados que otro de mayor tamaño o con más prestaciones que deja parte del cristal sin proteger. Al fin y al cabo, basta con que el sol siga alcanzando una parte de la ventana para que esa superficie continúe transmitiendo calor al interior», afirman.

Por este motivo, los expertos recomiendan analizar la trayectoria del sol sobre la fachada antes de realizar cualquier inversión. Detectar las horas de mayor incidencia —especialmente en orientaciones al oeste durante las tardes— permite proteger la superficie exacta y evitar que unas pocas franjas al descubierto echen por tierra la temperatura de la vivienda.