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Los vecinos ayudan a los bomberos a combatir un incendio forestal en la zona de Cebreros, cerca de Ávila, a 80 km al oeste de Madrid, el 24 de julio de 2026.
España declaró el estado de emergencia nacional en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Ávila, cerca de la capital, el 23 de julio de 2026, a raíz de varios incendios forestales que ardían sin control. Los científicos llevan mucho tiempo advirtiendo de que el cambio climático provocado por el uso humano de combustibles fósiles hará que los periodos de sequía sean más intensos y prolongados, creando las condiciones ideales para los incendios forestales.

Vecinos junto a los bomberos tratando de apagar uno de los focos de ÁvilaAFP

El peligro invisible de los incendios forestales: así afecta el humo a tu organismo

Entre las medidas propuestas se encuentran la gestión forestal adaptativa, la recuperación de paisajes en mosaico, el apoyo a la ganadería extensiva, la agricultura y el pastoreo

Los incendios forestales ya han arrasado en España 173.651,46 hectáreas desde principios de año, casi seis veces más que en el mismo periodo de 2025, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica. Más allá del enorme impacto medioambiental, económico y emocional que dejan las llamas, los expertos alertan de otro peligro invisible: el efecto del humo sobre la salud de los humanos.

Los médicos advierten de que, aparte de las quemaduras por el contacto directo con el fuego, la exposición al humo es el principal factor de riesgo para la salud en los incendios, ya que contiene partículas y gases tóxicos que afectan al aparato respiratorio y torrente sanguíneo, con efectos graves para niños, mayores, embarazadas y pacientes crónicos.

La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) insiste en la importancia de que la población conozca las principales medidas de autoprotección para reducir riesgos para la salud y facilitar la labor de los servicios de Protección Civil y Urgencias y Emergencias.

Entre las recomendaciones, si el fuego o el humo impiden una salida segura indican que se debe permanecer en una estancia protegida, cerrar la puerta y sellar las rendijas por donde pueda entrar el humo con paños o toallas húmedas.

Si es necesario desplazarse, hay que hacerlo agachado o gateando, ya que el aire más respirable suele encontrarse cerca del suelo; en caso de que la ropa prenda fuego, la pauta es detenerse, tirarse al suelo y rodar hasta apagar las llamas.

En el caso de evacuación, las personas deben buscar un lugar seguro, evitando permanecer en zonas donde el humo sea denso. Si se presentan dificultades para respirar, mareo, dolor en el pecho, confusión o cualquier otro síntoma compatible con una intoxicación por humo, es necesario solicitar atención sanitaria de inmediato.

Los médicos de urgencias recomiendan, aunque se esté alejado del foco del incendio, limitar la actividad física y utilizar mascarillas FFP2 para disminuir la inhalación de partículas en suspensión, ya que los pañuelos y las mascarillas quirúrgicas no sirven para filtrar de forma adecuada las partículas del humo.

Para tratar quemaduras leves, aconsejan enfriar la zona afectada con agua corriente fría durante varios minutos y no aplicarse pasta de dientes, aceites, pomadas caseras ni otros productos sobre la lesión. En el caso de quemaduras graves, lo más adecuado es no aplicar agua, sino cubrir a la persona con un paño o manta limpia y seca para reducir la pérdida de calor.

Destacan que la exposición al humo puede prolongarse más allá del incendio y seguir afectando a la calidad del aire, especialmente en las zonas próximas al foco.

Por su parte, la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) reclama situar la salud pública en el centro de la respuesta a los grandes incendios forestales, no considerarlos episodios aislados, ni abordarlos únicamente cuando aparecen las llamas.

El cambio climático, la despoblación rural, el abandono de actividades tradicionales y la acumulación de biomasa están aumentando la probabilidad de incendios extremos, rápidos y difíciles de controlar, destaca SESPAS, que reclama una respuesta coordinada, basada en la evidencia científica y mantenida durante todo el año.

Entre las medidas propuestas se encuentran la gestión forestal adaptativa, la recuperación de paisajes en mosaico, el apoyo a la ganadería extensiva, la agricultura y el pastoreo, la protección de núcleos habitados e infraestructuras críticas y la incorporación del riesgo de incendios a la planificación urbanística.

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